Sábado, 23 de septiembre de 2006
El nuevo modelo de financiación de la Iglesia católica acordado con el actual gobierno sólo tiene un problema: el Estado, que constitucionalmente se supone no confesional, continúa pasando el cepillo para la Iglesia y además renuncia al ingreso del porcentaje acordado de ese 33% de contribuyentes que marcan la dichosa casilla.
Por lo demás, parece razonable que el Estado deje de garantizar una cantidad procedente de todos los contribuyentes si las cuentan no salieran, que la Iglesia comience a pagar el IVA, aunque continúe sin abonar el IBI, y que tenga que rendir cuentas de ese 0,7%, que la Hacienda pública deja de administrar.
Significando un avance en transparencia, y en la aplicación del sentido común, entiendo que esa aportación voluntaria lo es pero menos, me refiero al término voluntario y a que en realidad no es una aportación voluntaria. Porque ese porcentaje, que ahora se eleva dos décimas, va en detrimento de otros ingresos al significar que de los impuestos de los católicos, que voluntariamente así lo consignen, se retraiga esa cantidad para la Iglesia. Como afirma Isaura Navarro, de Izquierda Unida, “en todo caso, debería ser un recargo en su declaración de ese mismo 0,7% para aquellos ciudadanos que quieran contribuir a la financiación religiosa católica”.
Alguna vez lo dejé escrito, la iglesia es un desatino descomunal. Si fuera una empresa estaría cerrada por falta de rentabilidad gracias a una pésima gestión pero, al menos en este país, le ha salvado papá Estado. Las vocaciones se reducen y los seminarios se cierran, las Iglesias, salvo para los fastos de la religiosidad popular, parecen desiertas e incluso para sustentarse económicamente no se basta ni con sus propios recursos ni con las donaciones de sus feligreses.
Este acuerdo no excluye la financiación para la restauración o conservación de templos, como edificios de interés cultural ni, por supuesto, merma los también muy justificados apoyos a la acción social de la Iglesia, ni, ahora por desgracia, reduce los conciertos educativos que habría que revisar por la competencia desleal que ejercen con los centros públicos o impide las colaboraciones económicas de otras instancias estatales como la autonómica o municipal.
No es el acuerdo que particularmente me gustaría pero admitiendo que nuestros políticos, incluso los que se declaran no católicos, están siempre dispuestos a presidir procesiones y cuantas manifestaciones religiosas se tercien y admitiendo también que una enorme cantidad de ciudadanos siguen vinculados a la Iglesia católica por la BBC –bodas, bautizos y comuniones- y, aquí en Andalucía, la comunión se exalta con las semanas santas, romerías o patrones y patronas procesionados. Si todo esto es así, entonces, ¿podemos esperar otro tipo de acuerdo?
Es un avance pero no deja de ser lamentable que el Estado pase el cepillo, y algo más, para la iglesia católica.
Salud, república y paciencia
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (5) | Referencias (0)
Querido júcaro:
Como te leo asiduamente y me pareces una persona con la cabeza bien amueblada te envio un meme (bonito palabro) con el tema "A mi me suda la polla".
Así que si te parece respondes.
Un saludo
Luis Valcarce | 23-09-2006 17:53:31
"...en todo caso, debería ser un recargo en su declaración de ese mismo 0,7% para aquellos ciudadanos que quieran contribuir a la financiación religiosa católica". Interesante matiz. Totalmente de acuerdo.
J.Úbeda | 24-09-2006 06:22:40
No se puede pasar de 100 a 0 de un solo golpe, este cambio ya es algo.
Puedo entender que el Estado participe en la conservación del patrimonio artístico y que les perdone el IBI, pero en ese caso, me niego a tener que pagar para visitar la catedral de Barcelona, tal como ocurre ahora en que a ciertas horas hay que aflojar la mosca.
Gemma | 24-09-2006 12:53:59
luis | 30-01-2008 11:50:28
minijuegos | 25-02-2008 14:34:34