Jueves, 24 de agosto de 2006
La noticia se difundió en su día pero no encontró demasiado eco, el ejercicio de la profesión periodística es arriesgada y el secuestro de dos de ellos no merecía grandes alardes tipográficos, ni primeras páginas, ni columnas de opinión. Sin embargo, ahora, todo va a cambiar. Resulta que las desconocidas Brigadas de la Guerra Santa, ¡siempre es mejor hacerlo en nombre de un dios cualquiera!, reivindican, en un video difundido por Al Jazeera, el secuestro de los dos periodistas de la Fox y piden, a Estados Unidos, la inmediata puesta en libertad de los prisioneros musulmanes.
Hace unas fechas conocimos el secuestro del secretario general del parlamento palestino, con lo que el número de secuestrados por el Estado sionista es de, al menos, tres ministros y 29 legisladores.
Ambas acciones son similares aunque los matices son muy distintos. Una lo ejecuta un supuesto grupo terrorista y la segunda todo un Estado democrático que además alardea de realizar este tipo de acciones ante el beneplácito, silencioso y cobarde, de la comunidad internacional.
Los periodistas de la Fox serán titulares de la prensa occidental, ocuparán un lugar preferente en los medios y los facinerosos de apellidos neoliberales encontrarán argumentación para justificar sus desvaríos. Asistiremos a la típica reacción corporativa, ¡son de los nuestros!, incluso algún despistado argumentará que a los secuestradores les molesta la libertad de expresión aunque este concepto, el de libertad de expresión, esté muy devaluado después del espectáculo esperpéntico montado por el director de uno de los periódicos más importantes de España, que reclamaba libertad de expresión cuando además de dirigir su periódico, frecuenta las tertulias políticas en la televisión pública y en la cadena de los obispos. En fin, un espectáculo entre cómico y repugnante que pone de manifiesto la personalidad ególatra del susodicho y el seguidismo agradecido del principal partido de la oposición. Pero volviendo al tema, los medios darán bastante relevancia a este caso porque los secuestrados han caído en manos del terrorismo islamista; sin embargo, de los ministros y legisladores palestinos nadie se acuerda.
Se escribirá, y con razón, sobre los riesgos del terrorismo. Pero, ¿y de los secuestros de Israel? La comunidad internacional no se conmueve ante los actos criminales que, en nombre de la seguridad y legítima defensa, comete el Estado hebreo. Así, si un día secuestra, otro invade, el anterior asesina selectivamente, y el siguiente amenaza con proseguir esta espiral de sangre y destrucción, sin que nadie se escandalice. Con
éste comprobaremos que, siendo rechazable todo secuestro, unos lo son más que otros.
Por: Júcaro | Terrorismo | Comentarios (0) | Referencias (0)