Jueves, 17 de agosto de 2006
Distintos blogs neoliberales creyeron encontrar un filón en las fotos trucadas de Reuters. Desde que se conociera la burda manipulación, comenzaron a publicarse otras fotografías arregladas o aparentemente retocadas, con el propósito de engañar y domesticar conciencias. Pero sobre todo, muchos las utilizaron, y siguen en ello, para edulcorar la invasión de Israel sobre Líbano y espolvorear un poco de victimismo. Leyéndoles, resulta que las muertes producidas por las tropas hebreas son pura invención, que la destrucción no resulta tan colosal, que todo es mentira, que el horror y sufrimiento de la población civil o las decenas de cuerpos bajo los escombros son simples falsificaciones propagandísticas de los enemigos de Israel.
Por supuesto que la manipulación de una fotografía periodística es un acto rechazable, pero el supuesto filón, utilizado con estas pretensiones, es insustancial. La ética profesional no puede transigir con estas tácticas fraudulentas y el fotoperiodista debe limitarse a plasmar la realidad que vea. Dicho de otra manera, toda fotografía periodística tendría que responder a un hecho auténtico y el fotógrafo puede optar por seleccionar los encuadres, los enfoques, buscar el ángulo más idóneo según su criterio y saber, pero nunca retocar esa realidad. Otra cosa distinta sería la fotografía simbólica o artística en las que se permiten ciertas licencias.
La respuesta entre jocosa y un tanto naif de quienes se agarran a la foto de Adnan Hajj para interpretar la realidad de una manera tan irreal como pueril, viene motivada, tal vez, porque saben del valor de las imágenes plasmadas en fotografía. Por supuesto, no en el caso de esta foto intrascendente y objeto de falsa polémica, ya que poco o nada aporta la imagen manipulada. El problema no es la densidad del humo sino lo que éste envuelve y oculta, el problema es la vida o la muerte bajo esa nube, no que tenga mayor o menor intensidad la columna que se levanta hacia el cielo; el problema, también es la polvareda blogera que algunos intentan levantar para justificar lo injustificable.
En el fondo, la cuestión es la fotografía como símbolo y el valor “ideológico” de algunas instantáneas. La fotografía de la desesperación de aquella niña desnuda que huía del horror y el napalm era mucho más impactante que las imágenes en movimiento que de la misma escena se conservan. La fotografía congela el tiempo, muestra el miedo en la expresión del rostro, la impotencia en todo el cuerpo, y eterniza el horror ante la guerra.
Reuters despidió al manipulador pero seguro que otro reportero más osado y profesional no precisaría de retoques porque la guerra produce tanto horror que solo hay que estar en el sitio oportuno para plasmarlo en una imagen.
Ahora escriben ofendidos porque, dicen, se ha condenado a Israel injustificadamente y porque estas fotos demostrarían la tendenciosa manipulación contra Israel. Naturalmente que Israel no asesina, ni bombardea, ni destroza puentes, carreteras o edificios civiles. Israel, faltaría más, simplemente es la gran incomprendida, objeto de manipulaciones y objetivo de una campaña internacional sin precedentes. Leyéndoles no extrañaría que propusieran al Gobierno israelita como candidato al Premio Nobel de la Paz.
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (2) | Referencias (0)
Tremdo, tenía pensado escribir un post exactamente sobre lo mismo y con expresiones que tenía en mente casi calcadas. Joder, que casi me a asustado.
Bueno, lo importante: muy bien escrito porque hace falta dejar claro lo que cuentas, porque parece que el último mes nunca existió, o que la proporción de muertos también es una ilusión.
un saludo
Jimmy Jazz | 17-08-2006 15:43:36
Jimmy Jazz | 17-08-2006 15:50:52