Viernes, 11 de agosto de 2006
Galicia arde como todos los veranos. Poco importa que el año sea seco o lluvioso; en verano, Galicia siempre se quema. El argumentario que se expone para explicar esta eclosión estival no suele variar. Como las llamas, las causas de los incendios se repiten año tras año aunque si es cierto que, en esta ocasión, la intervención premeditada resulta más evidente.
Se sabe que no son casuales, que responden a una indeterminada estrategia. Galicia arde siempre; cuando el año es seco o cuando la lluvia es generosa; cuando el calor aprieta o cuando las brisas atlánticas refrescan. Constantemente, sean las circunstancias climatológicas que sean, siempre prende la llama. Toda vigilancia es insuficiente y la prevención nunca llega a todos los focos. Lo cierto es que siempre se culpó a intereses urbanísticos, madereros, o a las mafias, por aquello de distraer la atención de la Guardia Civil y tener despejado el camino para sus contrabandos o narcotráficos. También se culpó a las inexistentes políticas forestales de los distintos gobiernos, de todos los gobiernos, incluso para que nadie quedara exento de sospecha, se culpó a las meigas. Se ha cambiado la ley para mitigar los humos de los pirómanos pero el problema radica en los incendiarios de otros pelajes e intenciones que no deben leer ni el BOE ni el DOG, o aún peor, se lo estudian para buscar los recovecos legales por donde prender sus intereses.
Se suele afirmar que los fuegos se apagan en invierno queriendo con ello decir que hay que limpiar el bosque porque un boque limpio no arde. Puede que efectivamente el riesgo de incendio sea menor en un bosque inmaculado pero, aparte de realizar las podas pertinentes, el clareo adecuado y recoger la fraga abandonada, o de abrir los cortafuegos oportunos, es de suponer que nadie pensará en eliminar el sotobosque o en barrer la hojarasca. Porque si así se actuara, no se necesitarían incendios para acabar con la masa forestal; solo sería cuestión de tiempo.
A este andaluz jandeño siempre le sorprendió que Galicia, con un territorio más pequeño y una climatología mucho más húmeda, fuera pasto constante de las llamas y que el número de incendios y tierra quemada fuera siempre muy superior que en Andalucía. Todo se explica desde la intervención del hombre. La ministra, Cristina Narbona, insinuó quién está detrás de esta locura y algunos se han alarmado por sus declaraciones pero no son muy distintas de las expresadas por Juan Carlos del Álamo, que fuera Conselleiro de Medio Ambiente: “Los incendios forestales con expresión de la tensión que vive el territorio”, (pagina 175 Anuario El País 1999). Mientras tanto, Manuel Fraga mezcla churras con merinas y falsea la realidad de los datos, Zapatero visita el escenario donde escucha la indignación de los vecinos, y del cielo sólo llueve ceniza.
La Voz de Galicia, el pasado mes de julio, publicaba un artículo situando el origen de muchas quemas en la limpieza de fincas y rencillas entre vecinos, pero son esos vecinos quienes con sus propios medios vuelven a ofrecernos la imagen de una sociedad castigada por la adversidad y movilizada contra las acciones terroríficas de los incendiarios de siempre y ante la sempiterna ineficacia de institucional.
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (4) | Referencias (0)
Tienes mucha razón en lo que dices y como lo expresas.
El fenómeno no es nuevo, pero lo triste es que se identifiquen dichas practicas completamente ilegales, terroristas ( como los incendios provocados) con la ideosincrasia gallega, y se asocien igualmente con su identidad social.
Eso es lo verdaderamente triste...y que en la sociedad gallega, desde la sociedad gallega, y por la sociedad gallega, deberemos cambiar para mejorar.
Un abrazo.
Enrique Castro Rodríguez | 11-08-2006 16:35:50
papallona | 11-08-2006 18:20:38
Fácil. Dios nos castiga por no votar a Don Manuel el sabio y así, por obra y gracia del Espíritu Santo, tachán tachán, se prenden 100 incendios en menos de 48 horas. Y luego sale Nuñez Feijoo regando unas brasas y diciendo que no ha habido previsión... claro ahora hay que ser vidente como en Minority Report. Las brigadas anti incendios en plan Rappel visualizando donde van los pirómanos a poner sus bombas (los vecinos de varias zonas afectadas han escuchado explosiones y hay restos de parafina, gasolina, etc)
Luis Valcarce | 11-08-2006 22:05:16
Enrique Castro: Antes que nada agradecerte la visita, es todo un placer y un orgullo. El fenómeno no es nuevo y entre sus causa, aparte de la ya apuntadas, habría que recordar dos que no se deben olvidar. La primera de ellas nos la refrescaba el escritor Suso de Toro, hoy en El País, en un artículo muy interesante en el que alude a política de abandono. El abandono de las actividades agrícolas y ganaderas promovido desde la propia administración con el consecuente éxodo rural. Este abandono de las zonas rurales produce diversas consecuencias; sociales, culturales y medioambientales. Entre estas últimas, simplemente reseñar, por ejemplo, que el ganado colabora en la limpieza natural de los campos. En Andalucía apostamos, aunque de manera insuficiente, por facilitar la permanencia en el medio rural. La otra causa, la cultura del fuego; la quema de rastrojos y pastos que una parte de la población rural aún practica, si bien en esta ocasión se sabe que los incendios están estratégicamente coordinados para causar el máximo daño.
De cualquier manera seguro que los gallegos como pueblo sabrán superar esta tragedia; la imagen que nos llega es la de unos hombres y mujeres entregados en salvar las tierras, la imagen del esfuerzo y de arrimar el hombro como cuando otras tragedias se cebaron con esa tierra.
Papallona: Una cosa es lo que interesadamente nos quieran transmitir para doblegarnos a sus intereses y otra muy distinta son los datos. Quienes quieran comprobar la falsedad de ese del falso lema “con el PP Galicia se quemaba menos” pueden visitar esta dirección: http://www.incendiosforestales.org/estadisticas.as... Comprobados los datos no debiera sostenerse lo insostenible. Fraga, cuando declara esas tonterías sufre amnesia o simplmente, delira.
Luis Valcarce: Gracias por la asiduidad y decirte que la imagen de un Núñez Feijoo, manguera en mano e impecablemente vestido resulta ridícula cuando no ofensiva. ¿Qué pensarán quienes se entregan a la dura tarea de pagar los fuegos al ver la foto de marras? No obstante hizo bien, el líder popular, presentándose donde estaban todas las miradas pero prestarse a una fotografía de ese tenor parece me algo esperpéntico.
Júcaro | 12-08-2006 00:04:18