Domingo, 18 de junio de 2006
Recibo un correo electrónico repleto de insultos. Éstos no están motivados por lo que defiendo o lo que ataco sino por la utilización del seudónimo o nick para identificarme. Ignora, quien escribe el referido correo, que mis amigos me conocen por el nick que utilizo y que incluso, algunos de ellos, desconocen mis apellidos.
Particularmente pienso que la cuestión es otra. La blogosfera, mayoritariamente, fue copada en un principio por liberales, neoconservadores o fachas y cada días somos más los que desde posiciones distintas hacemos uso de este medio; algo que algunos no terminan de aceptar. El enfado de quien me escribe es similar al que expresan quienes desde sus torres ebúrneas escriben sus artículos diarios, despreciando a unos y ensalzando a otros, sin más criterio que la afinidad o divergencia ideológica. También éstos, como el impertinente escritor del correo recibido, descargan sus iras contra las bitácoras porque dicen nos escondemos bajo seudónimos o porque, según afirman sin pudor, recurrimos al insulto y la descalificación. Pobres argumentos, porque ni todos utilizamos seudónimos, ni todos nos escudamos en el insulto. Por otra parte en el mundillo periodístico la utilización de seudónimos ha sido y es frecuente; casi tan habitual como la utilización del insulto o la descalificación..
En realidad el problema surge cuando la posibilidad de escribir y publicar, que era privilegio de unos pocos, se extiende a más personas. Hoy, cualquier ciudadano, sin necesidad de conocimientos informáticos y sin el requerimiento de tener opiniones propias, puede escribir lo que se le ocurra sobre algún tema de actualidad y ponerlo al alcance de posibles lectores. Es decir, todos tenemos la posibilidad de hacer lo mismo que hacen a diario algunos columnistas y tertulianos. Y, como ellos, unos haciéndolo bien, otros no tanto; unos insultando y otros respetando; unos firmando con seudónimos y otros con nombres y apellidos.
Por la reacción que expresan en sus escritos, algunos parecen molestos con esta democratización de la opinión publicada. Porque, por muy distintas razones, el hombre a recurrido al uso de seudónimos para publicar. En ocasiones motivado por una situación histórica y social que aconsejaba el uso de sobrenombre, en otras simplemente para enmascarar la personalidad, incluso motivos comerciales llevaron a cantantes y actores a buscar un nuevo nombre, también conocemos de algunos que lo utilizaron como simple divertimento, como simple juego de equívocos.
Si alguien regalara un disco de Eleanora Fagan o Robert Allen Zimmerman probablemente la persona que recibiese el regalo haría mueca de interrogación; si le advertimos que se trata de Billie Holliday y de Bob Dylan, la interrogación se mutaría en satisfacción o disgusto, según criterios musicales. El nombre de José Martínez Ruiz, en principio no nos dice nada, salvo que nos invoque el recuerdo de un compañero de clase o de algún vecino; pero si citamos a Azorín, una gran mayoría reconocen ese seudónimo al escritor de la “generación del 98”. Los muy futboleros saben quien es Edson Arantes do Nacimento, pero una inmensa mayoría conocen que Pelé fue futbolista. Todo un clásico, célebre por sus artículos utilizó: “El Pobrecito Hablador”, “El Duende Satírico”, “El Bachiller Juan Pérez de Mungía”, “Andrés Niporesas” o “Fígaro” entre otros seudónimos. Más recientemente Manuel Vázquez Montalbán también publicó trabajo con distintos nombres y así se podría enumerar un sin fin de cantantes, actores o escritores. Pocos conocen la persona que se esconde detrás de El Roto pero, ¿acaso es obstáculo para identificar sus viñetas?
Por: Júcaro | General | Comentarios (3) | Referencias (0)
Yo es que esa gente que le gusta insultar a las personas en vez de criticar con buenos argumentos a sus teorías intento repelerla porque no me vale la pena.
Recientemente a un amigo y a mí nos ha sucedido algo parecido y me parece una falta de respeto grave. Lo de los seudónimos...¿qué importa que los usemos?Bueno, claro que importa si eso es el reflejo de una persona que se escuda en el apodo para increpar a los demás.
No sé, yo tampoco conozco personalmente al editor-redactor de este blog pero me baso en sus escritos y, podré estar de acuerdo o no, pero nunca me atreveré a descalificarle.
¿Hacía dónde vamos con todos estos malintencionados? Y, además, otra cosa quiero decir: si a alguien no le gusta lo que lee...tiene toda la libertad para no volverlo a leer. La solución es muy fácil.
(por cierto, me ha gustado que citaras al genial Azorín, que fue quien realmente acuñó el término de "generación del 98")
Saludos desde Elche.
josedaze | 18-06-2006 20:43:17
Precisamente por eso yo uso el nick Progre. No hay mejor forma de desactivar a los que insultan que usar un nick que les rememore algo desagradable.
Indudablemente a todo derechista reaccionario los primeros insultos que se le ocurren es llamarte progre o rogelio. Así que uno de sus insultos ya lo tengo yo "patentado" jejeje.
Lo más destacable de todo esto es que es igual el nick que tengas o como te expreses, siempre habrá alguien que recurrirá al insulto fácil para descalificarte. A falta de argumentos, un buen insulto.
Progre | 19-06-2006 01:22:19
Yo he puesto unas frases al inicio de mi barra lateral, puede que mi favorita sea la siguiente: "lis cheques de tus insultos no tienen fondos en el banco de mi ánimo" (de Manolito, el de Mafalda)
Saludos
debolsillo | 19-06-2006 11:29:26