Viernes, 16 de junio de 2006
Como encuentro más belleza estética en muchos graffitis callejeros que en algunas exposiciones deduzco que no debo entender de arte. Reconozco que me quedé en Goya y que nunca comprendí por qué el inodoro expuesto en una sala de arte tiene una consideración distinta del que tengo en casa, si además sirven para lo que sirven.
Recientemente tuve que volver al pueblo. El pueblo donde nací es de calles estrechas, cuestas empinadas y recovecos arquitectónicos casi imposibles. A lo lejos, el pueblo, parece una superposición de figuras geométricas; para mí que Picasso y Braque idearon el Cubismo desde la contemplación de estos, u otros espacios similares, a los que eliminaron la perspectiva; acaso por ello el arte geométrico nunca me conmovió. Lo tenía tan a la vista que nunca he alcanzado a entender la calificación de arte en esa superposición geométrica llevada al lienzo.
En ocasiones me produce más emoción el cuadro de un artista desconocido que la obra de arte consagrada; no debiera ser así, pero así es. Dicen que las nuevas formas de expresión artísticas no tienen por qué representar algo en concreto, que no tienen por qué ser identificable con la realidad, con un objeto, con una idea; dicen eso y algo más, como que su valor está en sus líneas, formas y colores; también dicen que se le deben apreciar en virtud de su capacidad de producir emociones y sentimientos. Igual por ello, como todo esto es así, un cuadro cualquiera un día me atrae y otros me produce indiferencia. Como tantos otros ignorantes, en muchas obras colgadas en pinacotecas no encuentro más estética que en las pinturas de niños. Desde este punto de vista es lógico que comience a considerarse que los dibujos de los niños también es arte.
Pérez Villalta se pronunciaba en estos términos, si la memoria no me falla: “En estos momentos, en gran medida el arte derrapa. En los últimos años se repite como un mal guiso. Hay un dogmatismo y talibanismo dentro del mismo arte que resultan incomprensibles”. Pues, será eso; un mal guiso.
Ante la contemplación de algunas “obras de arte”, en mi ignorancia supina, soy de los que se preguntan, ¿eso es arte?
Por: Júcaro | Cultura | Comentarios (6) | Referencias (0)
El problema es que todo es arte. Un tipo vestido de seda y oro practica el arte de la tauromaquia; el arte de la provocación lo escenifica martinezpujalte y ....
Pablo | 16-06-2006 12:25:50
La pregunta aunque común y populista no deja de ser improcedente. Es parte de un pensamiento que tanto permite la reafirmación del arte como un ejercicio de élite y a la vez permite utilizar la noción de experto o ignorante como elemento para calificar la produción expresiva a cualquier nivel. No procede preguntarse si algo es arte, procede preguntarse si es buen arte, si es mal arte, que genera la obra y como se relaciona con el publico y con los públicos, que preguntas plantea y que reacciones genera.
Es mucho más solvente y apropiado que alguien diga que dentro de sus planteamientos y/o conocimientos algo le parece una bazofia. Pero aquello de preguntarse si es arte... El problema no es que todo sea arte como dice Pablo, el problema es que se hace con ese arte.
Saludos,
Daniel
PS Quizás he estado - y en parte sigo - metido en el tema de la cultura contemporanea demasiado, pero el asunto de la defensa de la abstracción y la apreciación del arte atendiendo primordialmente al discurso de las élites sociales está algo obsoleto, como tu bien muestras en tu aprecio de las muestras callejeras.
Daniel | 16-06-2006 23:28:44
Daniel; tendrás razón y probablemente no sea procedente preguntarse si algo es o deja de ser arte. Pero, a parte de un recurso expresivo, esa pregunta me la planteo cuando observo muchas obras consideradas artísticas. Ignoro si es arte bueno o arte malo ( si es malo supongo que pierde la categoría de arte); hay cosas que me gustan, otras que no, y muchas otros que me pregunto por qué tiene la etiqueta de arte. Sin embargo, esto no me sucede con la música; el jazz, que tiene mucho de trasgresor y de rupturista, sí me conmueve y me engancha; encuentro, en él, eso que los flamencos llaman “pellizco”. No necesito que ningún especialista me catalogue de buena o mala esa música. Cuando la escucho simplemente me seduce o la desecho; sin mayores problemas. Con el arte podría ocurrirme lo mismo sin embargo, al llevar esa etiqueta de calidad “arte”, me genera cierta sorpresa e incredulidad.
Saludos
Júcaro | 17-06-2006 17:34:06
Ese es el tema, arte no es una etiqueta y si lo tratamos como tal elimina la capacidad de romper estratos elitistas y generar un discurso diverso. Supongo que lo podremos ir debatiendo con calma y en profundidad en otras ocasiones. Mi problema es que creo que es una discusión que planteada así empieza con mal pie. Impide que critiques con solvencia aquellas obras que no te gustan, que no te interesan, con una descalificación categórica, son o no arte, son o no son dignas del certificado. Tu disgusto y desprecio de ciertas manifestaciones culturales puede ser perfectamente legítimo pero creo que no puede cimentarse en torno a la equivalencia “arte = lo apruebo” frente al “no arte = no lo apruebo”. Estoy convencido que tu crítica refleja preocupaciones legítimas que planteadas de otro modo te permitiría evaluar y descalificar obras de un modo más solvente y según el caso te permitiría apreciar otras desde otra perspectiva, que no necesariamente disfrutarlas...
En parte mi frustración viene porque creo que tu opinión muestra preocupaciones que comparto pero, insisto, planteada en esos términos le haces el juego al sistema como si el arte, como generador de manifestaciones culturales y estímulos sociales, fuera algo ajeno a nosotros (se es o no se es) en lugar de generar una crítica que lo reivindica y lo trasforma como un componente integral de nuestra existencia.
Saludos,
Daniel | 17-06-2006 20:13:08
Recomiendo “La definición del arte” de Humberto Eco. Entre otras cuestiones se plantea si existe una actividad que pueda ser entendida como artística, si el arte avanza hacia su destrucción o si evoluciona hacia nuevas formas, si es preciso determinar lo bello como arte y separarlo de lo feo que no sería nunca arte.
El concepto de arte es algo dinámico y cambiante. Los griegos entendieron el arte de una forma distinta a como se vivió en la Edad Media de igual manera que la percepción del arte en el XIX nada tiene que ver con la actual concepción artística. Los grandes avances técnicos y científicos contribuyeron necesariamente a buscar nuevas formas expresivas.
En definitiva, todo muy complejo pero apasionante.
Besos
Eva | 17-06-2006 23:15:53
Son reflexiones muy interesantes. A riesgo de ser cansino - pero es que el tema me interesa particularmente - comentaría que en lo que se refiere a la existencia de una actividad que se pueda llamar artística yo diría que es obvio pero que hasta en su versión más estética - o dedicada a una interpretación de lo bello o de la pericia técnica - está intrínsecamente relacionada en un sistema social, cultural y económico. Es decir, es una actividad amplia, que se puede ser institucionalizada y reglamentada para someterla a un control, pero esto no es capaz de eliminar su gran relevancia fuera de entornos regulados y predeterminados.
El que sólo lo bello constituya arte ha sido un debate interesante en cuanto a la constitución del debate. En realidad no procede, quizás sea más apropiado para los interesados definir que es lo bello, lo cual puede ser relevante pero creo que acabaríamos en las mismas avenidas sobre desarrollo cultural y sistemas socioestéticos.
Cierto, arte como concepto complejo y cambiante merece una larga reflexión. Yo desde una perspectiva contemporánea y con muchos otros abogaría que el papel primordial del arte a fecha de hoy radica en su capacidad para producir y explicar modelos críticos de la interpretación de las condiciones contemporáneas. Otras formas tienen lugar, y quizás sean predominantes pero si el arte tiene un papel crucial es el de estimulante en la interpretación crítica de nuestra condición.
Saludos,
Daniel | 19-06-2006 03:48:48