Domingo, 11 de junio de 2006
Siempre que hubo manifestaciones la prensa se adhería a la misma o expresaba su rechazo en forma de cifras. La cuantificación de asistentes ha venido siendo la absurda lectura de los medios y en esa trampa hemos caído muchos.
La derecha no aprende. Perdió las elecciones y piensa que para recuperar el poder tienen que recuperar la calle. “La calle es mía” dijo su presidente fundador. Luego, en los tiempos de Aznar, su presidente honorífico, dijo aquello tan democrático de “Ladran su rencor por las esquinas”, cuando nos manifestábamos contra las medidas de su gobierno. Ahora, esa misma derecha, ha descubierto la calle como un espacio de libertad y cometen los excesos propios de todo neófitos: por primera vez, se convocan manifestaciones usando el terrorismo contra el Gobierno; antes, todas las manifestaciones contra el terrorismo se hacían contra ETA.
Como son tan frecuentes las convocatorias parece que cada día será más complicado manipular las cifras de asistentes. Manipulación absurda porque siendo una manifestación multitudinaria sobra la cuantificación exacta y más ridícula aún cuando esa cuantificación se puede calcular fácilmente. El blog de José A. Valles nos aporta unos interesantes datos; luego si las dimensiones de la plaza y calles adyacentes son ocupadas por tres, diez o quince personas por metro cuadrado pertenece al decoro del político, a la fiabilidad del periódico o a la inteligencia del ciudadano.
Periódicos tan afines al Partido Popular como El Mundo o ABC escriben de masiva la concentración o en cientos de miles los asistentes a la misma; Esperanza Aguirre lo cuantifica en “cerca de un millón”.
Parece lógico y deseable que los cálculos que se puedan hacer se realicen con expresión de los mecanismos que se han utilizado para la cuantificación final. La observación visual no es un método fiable, si lo parece las dimensiones físicas del espacio ocupado.
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (0) | Referencias (0)