Jueves, 08 de junio de 2006
Al anuncio formal por Rajoy en el Congreso de los Diputados de la ruptura de toda relación con el Gobierno, responde el estoico Zapatero dando tiempo y con sensatez pidiendo “volver al diálogo y a la razón”.
Hace esfuerzos el Presidente por integrar al Partido Popular en el proceso de paz y lo hace el PSOE pidiendo perdón por no informar; pero de nada valdrán las disculpas ni las apelaciones a la cordura. El PP tiene la calculadora en la mano; de tal manera que cada gesto y cada palabra, lo someten al cálculo electoral. Están convencidos que suben en las encuestas cuando la crispación se publica en los medios, sin embargo la realidad y preocupación de los ciudadanos parecen que van por otros derroteros.
El PP se equivoca cuando somete al microscopio toda la actuación del Gobierno en este tema. Todo procede de una especie de fijación obsesiva; aún no han aceptado la derrota electoral y por ello se resisten a aceptar que la política antiterrorista la dirija el Gobierno.
Pero, ¿hay condiciones objetivas que justifiquen la ruptura de relaciones políticas entre el partido mayor de la oposición y el Gobierno?
Que sepamos el Gobierno, al día del anuncio de la ruptura, no ha hecho lo que hizo el anterior Gobierno sólo que a aquel se le apoyó sin condiciones y éste es sometido a un marcaje inmisericorde que rebasa todos los límites imaginables. Por ejemplo: de momento éste Gobierno no ha hablado ni con ETA ni con Batasuna como sí hizo el anterior, entonces ¿dónde están los motivos para que el PP rompa relaciones?; de momento, Zapatero no ha movido a los presos etarras de sus reclusiones, cuando gobernó el PP se acercaron más de un centenar, entonces ¿hay motivos para la indignación de los populares?; de momento los representantes del gobierno actual no han podido decirles a los representantes de los terroristas, que no esperaban, de aquella reunión, el anuncio del abandono de las armas, entonces ¿dónde está la claudicación?; de momento el Presidente no habla del Movimiento Vasco de Liberación Nacional, entonces ¿dónde está la indignidad?
No hay motivos para la ruptura, pero ¿acaso importa? El PP ha interiorizado una estrategia de confrontación en todos los asuntos y nada le moverá de ella porque además, de hacerlo, saben que su apoyo mediático se resquebrajará y con él toda esperanza de recuperar el poder.
Por: Júcaro | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)