Martes, 06 de junio de 2006
¿Dónde está la erótica del poder? Los sondeos demoscópicos sitúan a los políticos casi en el mismo desprestigio que la iglesia, que es la institución peor valorada, con una diferencia; a la iglesia le abandonan las vocaciones sacerdotales mientras que al poder político nunca le faltan aspirantes.
La psicología argumentaría que esa atracción que ejerce el poder denota, cuanto menos, insatisfacción. Insatisfacción, digno de diván, debe haber en esta cúpula dirigente del PP que no cesa en esa escalada de insultos y descalificaciones. Deberían saber, ellos o sus asesores, que el mantenimiento de del sistema nervioso en parámetros estables, es un buen aliado político que difícilmente traicionará a quien lo sabe controlar. Pero, ¿dónde encuentran la erótica la cópula del PP?
En política, más allá de las diatribas de los dirigentes populares, hay que preguntarse una y mil veces dónde está la erótica del poder. La política es una flagelación diaria para la que hay que estar muy preparado; ¿se trata de abnegación?, ¿del placer de estar sometido al escarnio público? Porque dejando a un lado a los agoreros del catastrofismo, ¿qué atractivo encuentran los humildes concejales y alcaldes, honestos y cabales que igualmente son sometidos diariamente a la descalificación gratuita?
La descalificación de la política, y de quien se dedica a ella no es algo nuevo. Dedicarse a la política siempre fue molesto en tiempos democráticos; y más incómodo cuanto menor es ese poder. Sinceramente desconozco si dedicarse a la política municipal, en localidades pequeñas, es un ejercicio de heroicidad o un impulso irrefrenable. La inmensa mayoría son mujeres y hombres honestos que aspiran a mejorar su pueblo y, si se quiere, aspiran a dejar su impronta personal para satisfacción de su pequeña vanidad. Los casos de corrupción destapados, sin embargo, han extendido aún más la convicción de que todos se dedican para beneficio personal. En estos casos ¿dónde está el erotismo del poder?
Hablar, escribir, es fácil. Descalificar de un plumazo, con una frase gastada por el uso reiterativo e indiscriminado, mucho más. Pero además de la particulares dosis de vanidad, ¿alguien sabe decir dónde está la tan famosa erótica del poder?
Por: Júcaro | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)