Viernes, 02 de junio de 2006
Será por el calor, por la luz o porque somos así. Lo cierto es que, llegando estas fechas, Andalucía se lanza a la calle: las terrazas se llenan de gente; las ferias y fiestas son multitudinarias; las celebraciones festivo religiosas abundan para veneración de santos y vírgenes, y exhibición de alcaldes y concejales –Julián, ¿qué coño hace un conejal ateo "procesionando" con más parafernalia que el santo de turno?-; las primeras comuniones son pretextos para festines, derroches y pompas vanas. En definitiva, el consumo alegre, desenfadado y desenfrenado parece que no tiene límites.
Probablemente en Andalucía se produce la mayor tasa de consumo en relación a la renta. Los datos macroeconómicos son positivos. Así según informe de las Cajas de Ahorro comparando los datos de 2004 y 2005 se observa; reducción del paro, aumento del índice de producción industrial y de la tasa de actividad o el aumento, entre otros, del número de empresas.
Sin embargo, según esas mismas fuentes, en informe de perspectivas a mayo de 2006, aparecen síntomas muy significativos: la productividad baja; la tasa del paro, pese a los datos positivos de creación de empleo, continúa siendo horrible; el ahorro familiar es el menor de toda España y algo muy parecido ocurre con la renta familiar.
Dicen que un andaluz necesitaría 50 años para poder pagar un piso de 100m2 y que el pago de la hipoteca absorbe ya el 70% de los ingresos anuales de los gaditanos. Aunque no sirva de consuelo, lamentablemente estos datos son similares para el resto de españoles. Así las cosas, parece que muchos recibirán como única herencia, el pago de las cuotas pendientes de la hipoteca que hoy suscriben sus padres.
Los avisos de un futuro incierto que se publican todos los días, no frenan el endeudamiento. Parece que estamos inducidos por ese mundo feliz que nos ofrecen las vallas publicitarias. Tendríamos que saber que la publicidad tiende a propagar imágenes de optimismo y felicidad; la publicidad aparentemente pone, al alcance de nuestros bolsillos, todo lo que podamos desear pero, como diría el castizo, nadie ofrece “duros a cuatro pesetas”.
Me pregunto si no sería aconsejable una campaña publica de concienciación sobre los riesgos que contraemos al hipotecarnos de por vida. Se hace con el alcohol, con la conducción temeraria, por no hablar de los riesgos del tabaquismo, ¿no es acaso un riesgo para nuestra salud, y no sólo económica, caer en las garras de las entidades financieras?
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (3) | Referencias (0)
Pués cierto, en algunos casos es fatal para la salud. Más de un infarto habrá venido por un recibo impagado... pero es que claro, primero había que tener segunda residencia, un coche mejor que el del vecino e irse de vacaciones al lugar más lejano e impronunciable... pero eso pasa en Sevilla y en Helsinky (que creo que lo he escrito mal).
Saludos,
Gemma
Gemma | 02-06-2006 08:10:52
Pero que malos son los bancos: van y le dan dinero a quien se lo pide, ¡y le exigen que lo devuelva! ¡Y en treinta años además!
No sé a donde vamos a parar.
PD: Si es verdad que esto forma parte de un pasteleo: el que se traen los políticos con el suelo. Si se liberalizara el suelo los precios de la vivienda caerían de tal modo, que los bancos se comerían con papas las hipotecas concedidas en base a sobretasaciones. ¿Permitirían bancos y cajas este agujero?
Telmann | 02-06-2006 11:05:09
Estimado o estimada Telmann, evidentemente los bancos no son ONGs altruistas y precisamente por ello hay que pensárselo mucho antes de caer en sus manos.
No trataba, de todas formas, el tema de los bancos ni de los intereses que aplica a los préstamos ni de los que ofrece por los depósitos, por ejemplo. Esa es cuestión distinta; escribía sobre la "ligereza" con la que se suele recurrir a ellos para pedir dinero, no ya a treinta años, ahora se pueden suscribir hipotecas a 50 años. ¿Qué será de nosotros con 80 años? Eso sí el banco se garantiza siempre la recuperación del dinero, intereses incluidos mediante avales suficientes que no pongan en riesgo su inversión.
En cuanto a que la liberalización del suelo acabaría con los desorbitados precios actuales, parece más un ejercicio de voluntarismo o de fe liberal que otra cosa. Sobre el precio de mercado de una vivienda, un piso en zona urbana, ¿qué porcentaje del precio es por el valor del solar?, ¿cuánto por los costes de construcción?, ¿cuánto por el lógico beneficio empresarial?
De todas maneras el tema del post es el que comenta, acertadamente, Gemma.
Saludos
Júcaro | 02-06-2006 23:37:48