Jueves, 25 de mayo de 2006
El liberalismo económico no tiene freno, su marcha es irreversible. Su fórmula siempre ha sido la misma atacar al débil con promesas de un futuro maravilloso para extraerle todo lo que pueda, para dejarlo exhausto y sin posibilidad de respuesta.
El ser humano al servicio de la economía: en estos días las noticias informan que las empresas pueden “deslocalizarse”, para obtener mayores réditos económicos; los trabajadores no pueden hacerlo sencillamente, las leyes se lo impiden. Las primeras “arriesgan” capitales, los segundos arriesgan su vida.
Paradojas de la globalización. La económica: libre movimiento de capitales, bienes y mercancías, sin embargo ¿para cuando la globalización de las personas? Algunos podrían argumentar que la deslocalización favorece el control de los inmigrantes; si les llevamos el trabajo a sus países no se verían obligados a emprender el camino. Podría ser cierto este argumento, pero la realidad no es así; el capital no funciona como una ONG altruista.
Cuando se acerca el Mundial de Fútbol en Alemania, Intermón Oxfam publica el documento “¡Fuera de Juego! Derechos laborales y producción de ropa deportiva en Asia”.
Según este informe FILA, patrocinadora del tenis mundial, es la empresa que ocupa el último puesto en la liga del respeto a los derechos sindicales. Este mismo informe revela que Reebok es la que más ha hecho por respetar lo derechos de los trabajadores de prendas deportivas en Asia, mientras que otras grandes firmas como Nike, Adidas, Puma y ASICS, simplemente han hecho algunos avances. Por ejemplo Adidas paga 1,5 millones de euros a Zidane por promocionar sus prendas deportivas, las trabajadoras que producen las botas de fútbol y otras prendas deportivas tan sólo cobran 47 centavos de euro a la hora, es decir menos de cuatro euros al día”.
Al capital no le interesa que las personas se muevan libremente por el mundo como hacen los capitales y las mercancías, simplemente por los costes laborales: ¿quién trabaja por 45 centavos de euros la hora en nuestro ostentoso primer mundo?
Los bienintencionados argumentan que la deslocalización reduce costes, algo evidente; que esa reducción redundará en el abaratamiento del producto -¿nos lo creemos?-; concluyen que, con ello, las empresas se harán más competitivas, garantizando así mayores inversiones y favoreciendo la creación de empleo y riqueza en esos lugares.
Bien visto si fuera cierto; bien visto, desde la perspectiva de la fría calculadora empresarial, pero ¿qué decimos de derechos humanos? Para ellos el trabajador es simple elemento productivo que una vez exprimido carece de valor. Alguien más cáustico diría que somos una mierda y recordaría aquello que escribiera García Márquez: "el día en que la mierda tenga algún valor los pobres nacerán sin culo" .
Cuando se acerca el Mundial, es muy oportuno que alguien nos recuerde que ciertos contratos comerciales de estos deportistas se pagan con la explotación de miles de trabajadores.
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (3) | Referencias (0)
Felicidades por su nominación a los premios Iosif... Hacía tiempo que no dábamos ninguna...
Camarada Molotov | 25-05-2006 19:21:05
"libre movimiento de capitales, bienes y mercancías, sin embargo ¿para cuando la globalización de las personas?"
error: bienes y mercancías es lo mismo.
De hecho, la globalización es la libre circulación de bienes, capitales y personas, meloncio.
futacanetti | 25-05-2006 20:25:03
futacanetti:
No le llamaré “meloncio” pero no son lo mismo bienes que mercancías. Cuando tengo dudas sobre algunos vocablos recurro al RAE; para verificar que se utilizan a diario no descarto el Google.
“bien”. Patrimonio, hacienda, caudal. U. m. en pl.
“mercancía”. 1. f. Cosa mueble que se hace objeto de trato o venta. 2.f. Trato de vender y comprar comerciando en géneros
Cordiales saludos
Júcaro | 25-05-2006 22:34:20