Jueves, 27 de abril de 2006
¿Qué música escuchan nuestros políticos?
Hace unos días Juanes llevó su música al Parlamento Europeo y sus señorías se movieron a los sones del músico colombiano. Un amigo, que sabe de mi afición al jazz, afirma, para provocarme, que el jazz es pura cacofonía y como la Cámara suena disonante en demasiadas ocasiones, concluye que sus señorías escuchan jazz. Ignora él, todo sobre música y, como tantos otros, vive en el error de pensar que todos los políticos son iguales
Se sabe, por su blog, que Rafael Estrella es aficionado a esta música. Supongo que algún otro habrá que escuche jazz y, sin embargo, deberían apreciarlo otros muchos porque si existe una música democrática, solidaria, heterogénea, viva y, cada día más universal, ésta es el jazz.
Como en política, el estilo personal del líder, tiene mucha importancia. En el jazz, el solista es un elemento fundamental que entre otras virtudes y calidades debe ser capaz de ensamblar a todo el grupo. También en el sonido grupal de una banda ocurre como en los distintos grupos del políticos, el sonido final es la suma de los instrumentistas pero sólo si son capaces de escucharse y respetarse entre sí, transmitirán buenas vibraciones.
El jazz lo definen muchos como la música de la libertad porque cada instrumentista encuentra espacio para improvisar y expresarse con su particular forma de vibrar las notas, de atacarlas, de resolver las frases y siempre desde su personal concepción rítmica y armónica. Sin embargo no puede haber improvisación colectiva si no se escuchan entre ellos. Saber escuchar, también aquí, es una virtud democrática. Al conseguir esa improvisación colectiva, lo que suena es mejor que lo que cada uno de ellos haría individualmente y transmite unas sensaciones más potentes y auténticas.
Nuestro representantes políticos tendrían que escuchar más música, cualquier tipo de música. Algunos incluso se beneficiarían de recibir sesiones de musicoterapia para desprenderse de ciertas obsesiones y fijaciones que les están llevando a una especie de “yocreismo” cada vez más perjudicial.
Si les conmoviera el jazz de Lester Young, Bill Evans, Johnny Hodges o
por no recordar a los inevitables John Coltrane, Charlie Parker, Miles Davis, Armstrong o Duke Ellington, eso que habríamos ganado los ciudadanos porque en el fraseo y en el contrapunto ajustado, tan significativos de esta música, podrían encontrar referencia e inspiración.
Tampoco vendría mal un poco de swing.
Por: Júcaro | Política | Comentarios (1) | Referencias (1)
Me gusta el jazz, pero he oido poca música. Me decanto más por el chillout o new age. La clásica también me relaja. Me quedo con la reflexión de la importancia del solista en el jazz.
Buen blog, me gusta
Un abrazo,
Pétalos de acero | 27-04-2006 11:25:55
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Júcaro, 8:07 - Archivado en Política.