Miércoles, 12 de abril de 2006
Nunca entendí muy bien el menosprecio hacia el funcionario ni la permanente mofa que de ellos se hace. Tal vez he tenido suerte, pero cuantas veces acudí a instancia pública, lo habitual fue recibí un trato, correcto, casi siempre eficaz. Más contumacia percibí en los empleados de instancias privadas.
Los funcionarios con los que he tenido alguna relación por distintos motivos, en calidad de ciudadano o usuario, son los de la administración local y autonómica; centros sanitarios, educativos o los de alguna Delegación Provincial de la Junta. Si siempre me atendieron con el respeto que cualquier persona merece, si casi siempre resolvieron el motivo de mis visitas de manera eficaz, no puedo decir lo mismo de mis relaciones con el empleado de la empresa privada. Si enumerara las ocasiones que fui tratado, al menos, con cierto desdén por estos empleados, la lista sería mucho mayor; podría citar alguna visita al taller de reparaciones, la cena de un grupo de amigos en un restaurante con un camarero desagradable y una cuenta desorbitada o el intento casi imposible de aclarar o reclamar algunas situaciones con la compañía telefónica.
Probablemente mi experiencia no sea única. Sin embargo la mala fama del funcionario es evidente; chistes, chascarrillos y frases hechas están a la orden del día para siempre resaltar los aspectos más negativos y pocas veces los positivos, ¿será la envidia?, ¿será que por aquello de cobrar de nuestros impuestos - de los suyos también- se nos pega la exigencia y altanería de empresario ruin?
Estoy convencido que el funcionario es eficaz, trabajador y tan correcto en las formas como otros trabajadores, lo que no impide que coexistan malhumorados, absentistas, ineficaces o que alguno exclame algo así como que le dejen en paz tocarse las narices, que para eso aprobó unas oposiciones. Por ello considero muy importante el anuncio que hace unas fechas realizó el ministro del gremio cuando comunicó, entre otra serie de medidas, que la continuidad en los puestos estaría sujeta a la eficacia en el ejercicio del mismo. Así, un funcionario que ha ganado una plaza a través de una oposición no debe entender que ha ganado un puesto concreto para toda su vida laboral sino que estará sujeto a una valoración permanente del desempeño de sus funciones.
Estoy convencido que toda esa fama desde el vuelva usted mañana famoso, al desayuno permanente, la ausencia constante o la inoperancia absoluta corresponde a otras épocas. Ocurre que cuando un mensaje cala en la ciudadanía es difícil cambiar esa opinión, corresponda o no con la realidad. Y mucho de ese menosprecio que se manifiesta hacia el funcionario puede estar motivado porque cuentan con un trabajo fijo, unas vacaciones garantizadas y una nómina que suelen cobrar cada final de mes aunque muchos olvidan que los funcionarios suelen ser los trabajadores que cada año, según sea el IPC, pierdan poder adquisitivo porque eso de las revisiones salariales, que negocian otros colectivos, es algo que ya quisieran para sí.
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (9) | Referencias (1)
Estimado Júcaro... veo que anda usted un poco confundido y no es ni mucho menos un analista serio (y por lo que parece no lo pretende).
Cae usted en la absoluta ingenuidad de analizar un hecho desde la pura ética "que usted cree que siguen" los funcionarios. Hacer generalizaciones de cualquier colectivo es algo que siempre, por definición hierra. La clave no se halla en preguntarse si los funcionarios son buenos o malos sino en si en su naturaleza existen incentivos para dicha maldad o bondad. Sólo realizando este análisis podremos comparar en términos generales al funcionario y al trabajador privado. Que esto es así se evidencia a sí mismo toda vez que puedo, se puede, asegurar que existirá un "antijúcaro" en lo tocante a las experiencias con los funcionarios que, convencido, afirmará que los funcionarios son infinitamente peores que los trabajadores privados no pudiendo creer opinión alguna en contrario. Opiniones como las suyas, pues, no aportan absolutamente nada; es necesario aportar argumentos, no "experiencias", para poder bendecir o despreciar a este o aquél colectivo.
El motivo por el que los funcionarios son notoriamente despreciados bien podría ser la envidia de muchos, pero no cabe duda de que existen muchos y grandes argumentos para denostar al funcionariado.
Decía Reagan que "lo más cercano que estaremos a la eternidad en la tierra es el mostrador de un funcionario" y... nadie puede negarlo. Desde el momento en que la existencia de un puesto de trabajo no es directamente requerida (y su salario fijado) por el mercado, esto es, por los consumidores, todo puesto de funcionario será potencialmente costoso en exceso así como ineficaz. Los métodos de contratación y "mantenimiento" de los funcionarios son hoy por hoy un verdadero incentivo para llevar a cabo el trabajo funcionarial con "total tranquilidad" y sin controles de eficacia. En este sentido, que el Ministro de turno anuncie "planes de control" sobre la eficacia de los funcionarios no deja de ser un gesto de cara a la galería. Ello es así porque el sector público es INCAPAZ de medir la eficacia de sus trabajadores sin caer en la pura arbitrariedad. De todos modos, resulta obvio a cualquiera que dichos planes, siendo ineficaces y arbitrarios, ni siquiera entran en vigor o se aprueban debido al enorme poder de los sindicatos, que en este país como en otros gozan de tal poder que rara vez se molestan ya en explicar su oposición a los mismos haciando gala de un puro bandidaje sólo propio de quien conoce la propia y pura injusticia que guía sus actos. Cuando hay poder...¿por qué razonar?
Los funcionarios pueden dormirse en los laureles y no cabe alternativa a ellos. Si te toca un mal funcionario en una gestión tienes que aguantarte, en cambio si hablamos de un trabajador privado está claro que podemos escoger, podemos CASTIGAR a la empresa que maltrata negándole nuestra atención en favor de otras. En el sector privado puede haber malos empleados en malas empresas, pero cabe la alternativa, cabe la elección. Nadie puede afirmar eso del sector público por mucho que esté conforme con éste.
Y es así como podemos denostar comparativamente al funcionario:
1º- No es fácil despedirle por lo que no tiene porqué hacer mérito alguno.
2º- Su labor no está sujeta a las condiciones del mercado por lo que por definición es ineficiente.
3º- El funcionario puede tener una relación de superioridad con el usuario gratis (sin repercusiones en la renta percibida) mientras que dicha relación en el sector privado resulta costosa hasta el extremo de que puede conducirle a la ruina.
En definitiva, le felicito Júcaro por no haber tenido que toparse con malos trabajadores en el sector público, pero no le quepa duda de que es en dicho sector donde en potencia peores son los trabajadores y no en el ámbito privado, donde existen muchísimos más incentivos para que los trabajadores sean diligentes en el trato.
Salud y libre comercio
Iracundo | 12-04-2006 17:18:40
Iracundo, permítame que analice cualquier asunto desde mi propia perspectiva. Supongo que usted es un analísta muy serio, riguroso (que además pretende serlo)y que en consecuencia usted analiza la realidad con la frialdad y la asepsia de un investigador.
Usted más que cuestionar la utilidad del funcionariado lo que pone en cuestión es la existencia del propio Estado. Usted todo lo fía al todopoderoso mercado; al menos en eso es coherente, evidentemente es una opción política que no comparto.
Salud y res pública
Júcaro | 12-04-2006 19:44:16
Que suerte júcaro.
Mis problemas no son con los funcionarios ahora, es con su maldito ordenador que nunca funciona. Lo que les da mucho tiempo libre en su jornada laboral.
Pero curiosamente internet nunca se les estropea
no working | 13-04-2006 00:09:58
El Estado es ineficiente por definición. Pero personalmente me inclino por un estado mínimo encargado de la seguridad y protección ya que en dicho asunto es más precisa la igualdad de base que la libertad. Unos hombres pueden pagar más seguridad que otros pero resulta indudable que debe existir una seguridad jurídica proporcionada por los jueces y la policía común y básica para todos.
Salud y libre comercio
Iracundo | 13-04-2006 00:10:55
Iracundo...
y altanero poseedor de la verdad absoluta. Mucho argumento teórico sobre el libre mercado y la cmpetencia, pero poca realidad.
El comentario de Júcaro, siendo sólo un "ligero análisis", se acerca más a la realidad cotidiana que vivimos los usuarios habituales de los servicios públicos.
A iracundo le mostraría sólo dos contradicciones entre su teoría y la realidad:
Dice Iracundo:
""Desde el momento en que la existencia de un puesto de trabajo no es directamente requerida (y su salario fijado) por el mercado, esto es, por los consumidores, todo puesto de funcionario será potencialmente costoso en exceso así como ineficaz""
Pus bien, tenga usted un problema con su compañia "privada" de acceso a internet y sabrá lo que es ineficacia, desprecio al cliente y mucho más.
Este ejemplo se lo pongo en caliente,iracundo también yo, pero hay tantos ejemplos... Le cito sólo el más típico: la privatización de los ferrocarriles británicos llevó a una pérdida de calidad del servicio y un aumento increíble de la siniestralidad.
Salud para todos, libre comercio sí, pero...
Josep | 13-04-2006 12:38:04
El libre mercado no existe en lo tocante a las comunicaciones y por tanto es muy normal que existan cuatro empresas que atropellen a sus consumidores. ¿Por qué? Por lo mismo que los funcionarios: no hay alternativas. En el momento en que el sector de comunicaciones dejase de poner barreras a la entrada de nuevas empresas, esto es, que dejase de ser obligatorio inscribirse en nosequé gremio y pagar a nosequé comité de "validación" ya vería usted cómo las empresas tratarían mejor, por la cuenta que les traería, a sus consumidores. No es ningún secreto que en el tema de Internet España está mucho más atrasada y los españoles pagan muchísimo más por el servicio que en EEUU, por ejemplo. Ante eso usted podrá decir que se debe a que EEUU tiene bombas nucleares o es malo malísimo, pero la realidad es que tal cosa sucede así porque los norteamericanos aprecian algo la libre empresa y tienen miles de proveedores de internet por lo que sus precios y atenciones son mucho más satisfactorios para los usuarios (aquí hubo que montar una especie de revuelta cibernética para que apareciese la tarifa plana).
No se debe despreciar el atraso económico en el que se encuentra España así como la enorme cantidad de gremios y estructuras anticompetitivas que subsisten con la anuencia y fomento del gobierno. Lo que ocurre es que son los propios políticos los encargados de echarles sus muertos a los empresarios (ya que no pueden hacerlo ya con los judíos...).
El tema del ferrocariil británico es muy recurrente si bien lo conozco en demasía. Es innegable (Rusia es un ejemplo) que un sistema parasitario del Estado no puede liberalizarse de buenas a primeras sin que exista un verdadero caos en el sector que se aplique. Tal vez fue ese el caso de los trenes británicos y confío en que dicho problema se estará, si no se ha hecho ya, solventando. De lo que estoy seguro es de que los británicos ya no tienen que rascarse el bolsillo para pagar trenes que nadie usa o funcionarios de cafetería... y eso, no es nada despreciable.
Acabando: dice usted que mis argumentos "teóricos" no se ajustan a la realidad, pero hace esa acusación exactamente desde la perspectiva parcial de su experiencia. El modelo inductivo, la generalización, en algo que no constituya objeto de ciencias exactas conduce a conclusiones atroces, erróneas por fuerza. En el campo sociioeconómico el único modelo posible es el deductivo, a saber: la búsqueda de las condiciones iguales y comunes que guían los actos de aquéllos que producen los acontecimientos. Dicha búsqueda no consiste en otra cosa que analizar los incentivos y desicentivos que los hombres tienen a realizar una actividad pues bien es sabido que, en general, un hombre siempre hará lo que le sea útil para obtener su interés una vez pueda realizar esa actividad (y a veces "sin poder" la hace también). Es por eso ridículo esperar que si una legislación, por sus carencias o excesos, favorece atropellos y corrupciones dicho problema pueda resolverse con más legislación. En ese caso habría que partir de cero removiendo los incentivos a la corrupción (véase ley del suelo).
Los hombres somos así.
Salud y libre comercio
Iracundo | 13-04-2006 13:49:27
Bien, no voy a entrar a discutir sobre inducciones atroces ni desincentivos deductivos.
Me limito a no querer imaginar el dia en que todos los funcionarios sean substituídos por personal con contratos de muy liberal basura, y cada vez que se produzca un cambio político todos ellos sean sustituídos por personal afecto al régimen de turno, pagador de buenas y agradecidas cuotas al partido por el graciosamente otorgado cargo de confianza. Los anteriores trabajadores serán despedidos con su correspondiente indemnización, por supuesto, qué más da, la pagarà el contribuyente. El sistema sería costoso e ineficaz por la falta de experiencia de los nuevos, pero qué más da, sería un sistema liberalizado.
Sr. Iracundo, puede argumentar muy bien, pero no resulta creíble porque sólo ve el lado negativo del funcionario. Piense un poco en lo que representa la FUNCIÓN PÚBLICA, en lo que significa la estabilidad del funcionamiento del estado y los servicios públicos.
Salud, eso sí que importa.
Josep | 13-04-2006 15:47:58
Me malinterpreta, yo no digo que el funcionariado deba ser suprimido: es necesario. Me limito a hacer notar que el funcionario es a priori un peor trabajador que el privado. Los funcionarios son necesarios para la policía y los juzgados, pero poco más no se engañe.
Es excesivo el número de funcionarios de España, por ejemplo: habría que reducirlo. Lo que pasa es que todo lo público, esto es, todo lo que se basa en la fuerza y la coacción tiene siempre infinidad de argumentos para hacernos ver su total necesidad y el total desastre que nos acarrearía prescindir de ellos. Por ejemplo, hay quien cree que no existiría música sin discográficas (las discográficas son en la práctica entes gubernamentales dado el compadreo que tienen con el estado...) y sin embargo tenemos noticias de música previa a dichos organismo empresariales (a Mozart no le patrocinó Vale Music...). En todo el mundo no existen ministerios que aquí existen y consumen millones de euros y las cosas funcionan... en cambio, proceda aquí a pedir la disolución de un ministerio que le parezca ocioso: le acusarán de hambreador y de ser responsable del Apocalipsis. De hecho, ¿para qué coño sirve la RTVE? Todo el mundo dice que es una rémora pero los que "habitan" en ella nos dicen que hace falta más personal todavía... Menuda lacra son los funcionarios, amigo.
Le diré además que en EEUU hay auténticas ciudades de 90000 habitantes que tienen un cuerpo funcionarial de 5 personas mientras aquí una ciudad de 60000 tiene del orden de 400 entre funcionarios locales, autonómicos y estatales. Los números cantan.
Pues eso, los funcionarios cuanto menos mejor.
Iracundo | 13-04-2006 17:10:24
Oiga, yo ahora me voy a disfrutar de momentos ociosos; pero para cuando vuelva, si usted puede y quiere, me gustaría conocer las razones por las cuales cree necesario que jueces y policías sean funcionarios.
Hombre, es que si a priori han de ser peores trabajadores, ¿para qué los queremos teniendo seguratas? Sus argumentos se pueden aplicar perfectamente hasta concluir que no es necesario ningún tipo de funcionario... momento en el cual empieza a descubrirse su utilidad.
Un saludo.
Josep | 13-04-2006 18:50:54
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