Sábado, 08 de abril de 2006
Una amiga que sabe mis reparos para leer novelas escritas en otro idioma, porque suelo huir de las interferencias de traductores, me encomendó su lectura. Nada sabía de su autor, Mark Haddon, ni tenía referencia alguna de este libro, El curioso incidente del perro a medianoche.
La primera impresión es de sorpresa. Sorprende que el narrador, y protagonista, sea un joven con signos autistas; un obseso del orden y entusiasta de las matemáticas. Sorprende también por las ilustraciones, que recuerdan al famoso “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry o a cualquier libro infantil, aunque en este caso abunden dibujos de planos de casas, mapas, constelaciones, piezas de rompecabezas o distintos tipos de gráficos. Igualmente resulta curiosa la elección de números primos para enumerar los distintos capítulos; pero sorprende, aún más, la lectura de sus páginas.
Christopher, el protagonista, es un adolescente que sólo se siente seguro cuando es capaz de aplicar la lógica matemática en cualquier circunstancia de la vida. Tal vez por ello, cuando descubre que el perro de su vecina ha sido asesinado, se empeña en descubrir al autor del crimen al entender que nadie mata a nadie sin motivo. Él, que no admirada a Conan Doyle por ser distinto a su héroe favorito Shelock Holmes, especialmente en “El perro de los Baskerville”, no cejará en su empeño de esclarecer el suceso. El intento de descubrir al autor de crimen le lleva a otras verdades, que son las mentiras de los adultos, y a la excusa para escribir un diario.
Christopher crea su propio mundo: Si la gente se siente optimista o pesimista según brille el sol por la mañana o amanezca el día nublado, esa misma lógica aleatoria le lleva a formular su propio código según observe, en su camino hasta el colegio, un número determinado de coches y según el color de los mismos. En Christopher no caben las emociones; cuando se entera de la muerte de su madre en vez de llorar o lamentarlo se interesa por la causa que originó la muerte para diferenciar un ataque al corazón de un aneurisma. Tampoco puede ponerse triste al conocer que su madre está muerte porque considera absurdo entristecerse por “algo irreal, que ya no existe”.
En su diario anota problemas de trigonometría, listas de cosas que le gustan y actuaciones que le molestan. Igualmente reseña la proliferación de la mentira en el mundo de los mayores. La muerte de su madre, en realidad es sólo una mentira de su padre para ocultar el fracaso matrimonial. La novela es de una sencillez absoluta y una valentía total; un niño en busca de la verdad que nos ofrece lo ridículo que es esta sociedad repleta de convencionalismos irracionales, de metáforas absurdas y sobre todo de mentiras.
El mundo adulto le bloquea, no soporta los ruidos, tampoco las carantoñas, ni las aglomeraciones. Tanta falsedad le provoca náusea, entonces necesita aislarse de esa contaminación humana que le impide pensar, usar su inteligencia matemática. Cuando así sucede, precisa de unos minutos para concentrarse y volver a activar su capacidad lógica.
Esta es una novela simple, con apariencia simple y en eso no engaña; no se esmera en describirnos un universo narrativo complejo ni atiborra sus páginas con descripciones maravillosas ni ensoñaciones imposibles. Tampoco parece pretender estar cerca de un tratado de psicología infantil; si acaso de los adultos y nuestra sempiterna manía por aleccionar a los niños, a los jóvenes. Pero esa simpleza aparente y real no es obstáculo para cuestionar el funcionamiento de los adultos ni poner en tela de juicio infinidad de conductas comúnmente aceptadas cuando sólo son hipocresía vulgar y simple.
No se podrá decir que es una gran novela pero siempre será una novela para leer.
Por: Júcaro | Cultura | Comentarios (1) | Referencias (1)
Yo lo compré hace unos meses sólo porque me pareció un título atrayente y me quede prendado con el protagonista Christopher y su gran coraje para enfrentarse a un mundo que él no entiende ni le entiende a él.
Getxo Gorria | 08-04-2006 22:58:56
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Júcaro, 19:34 - Archivado en Arte y cultura.