Miércoles, 05 de abril de 2006
Que “la mentira tiene patas muy cortas” es una expresión similar al de “antes de coge a un mentiroso que a un cojo” o tantas otras que se utilizan en castellano, aunque también es cierto que el refranero, como sabio compendio de la expresión popular, alberga para cada dicho su correspondiente antídoto, entonces de poco nos sirve. Tal vez por ello es un sano ejercicio el repasar hemerotecas.
La actitud ventajista y demagógica del Partido Popular, en el caso Marbella como en tantos otros, nos hace recomendable este ejercicio de volver a leer periódicos guardados para prevenir la amnesia que pretende inocularnos la derecha Porque, una vez más, se nos muestra como un partido que nunca gobernó, que nunca se posicionó o nunca decidió; actúa como si la última derrota electoral hubiera borrado su legado.
Hoy tanto en el Senado como en el Congreso portavoces del PP han dado muestras de su peculiar manera de entender la política y de cómo les cuesta abandonar el tono de crispación. Pero sin duda ,Javier Arenas es el que nos ofrece mayor muestra de esa amnesia selectiva a la que son tan propensos los líderes populares. Porque Arenas tendría que recordar que, precisamente él, fue quien advirtió de deslealtad a la Junta de Andalucía si promovía una posible disolución del Ayuntamiento de Marbella. Siendo Ministro de Administración Pública, el Sr. Arenas dijo en el Congreso a finales del 2003 que la legislación y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional era muy restrictiva con las causas para disolver una corporación municipal y que de hecho nunca se había activado pese a que había habido gobiernos municipales "muy negativos, muy negligentes, y muy incapaces".
Pero además tendría que recordar los flirteos del PP con el GIL y el silencio durante los primeros años de Jesús Gil en la alcaldía. Como no estaría mal que recordara que su partido accedió a la Diputación gracias a los votos del GIL o como éste se hizo con la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental o cómo arrebataron alguna alcaldía a los socialistas mediante de moción de censura, o de cómo el partido que preside Arenas acoge los restos del GIL.
Por estos y otros muchos ejemplos resulta paradójica la actitud del PP que cuando gobernaba no optó por la disolución y ahora sólo buscan unas elecciones anticipadas convencidos que alcanzarían el triunfo.
Al Partido Popular le pasará factura el permanente cálculo electoral y el amparo constante en la mentira y la amnesia.
Por: Júcaro | Política | Comentarios (0) | Referencias (1)
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