Jueves, 09 de febrero de 2006
Tenía que ser una televisión pública la que, en abierto, programara una película de estas características. No obstante, dos objeciones relacionadas con el horario: su emisión, a las 00:45 horas de la madrugada del domingo al lunes -la grabadora soluciona el primer escollo- y no cumplir el horario fijado, retrazándose su inicio en más de cinco minutos lo que hubiera dado al traste con la grabación si no fuera porque, al ser habitual tanta impuntualidad, ya estamos sobre aviso. Superado estos obstáculos esta tarde, con intención de huir de tanto zafarrancho impúdico como nos viene ofreciendo la actualidad en los últimos días, he pasado dos horas viendo la película.
La película es la adaptación cinematográfica, a cargo del cineasta hindú Satyajit Ray, de la novela del mismo nombre de un autor indio, difícil de escribir y casi imposible de pronunciar; Bibhutibhusan Banerji. Pather Panchali es la historia de una humilde familia de campesinos y la historia, siempre universal, de las disputas familiares; del realismo de una madre por sacar adelante a sus hijos; de las ensoñaciones de un padre huidizo; de la soledad cuando no el estorbo de los ancianos; de la inocencia feliz y del despertar de los niños protagonistas a la crueldad que depara la vida.
La acción se desarrolla de una manera lenta, como pausada es la vida de estos personajes sin más odisea que la de sobrevivir en medio de unas condiciones inhumanas. La película fue rodada en 1955 pero la belleza plástica de sus imágenes, los temas que aborda y la manera de plasmarlo es de una actualidad extraordinaria.
La película es una critica social ambientada en la India pero que puede trasladarse a cualquier lugar del mundo y en cualquier época. Las vicisitudes de la anciana para saciar el hambre, la complicidad de Durga, la nieta, que toma unas cuantas frutas para alimentar a la abuela provocando grandes problemas; la mirada indescriptible de su hermano Apu que es testigo de estos y otros avatares; las ensoñaciones literarias de un padre que sueña con hacerse famoso porque “Sé lo que hacen los poetas modernos; continúan el estilo de los antiguos”; el realismo de la madre acuciada y desesperada por las necesidades y carestías que sufren pero también por las prolongadas ausencias en busca de un sueño imposible de su esposo.
Una fotografía maravillosa y la música impresionante de Ravi Shankar, al que conocimos por George Harrison, aderezan lo que sin duda es una película enorme.
Por: Júcaro | Cultura | Comentarios (0) | Referencias (1)
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