Jueves, 19 de enero de 2006
El fin noble de los medios de comunicación es informar y crear opinión pero con frecuencia pierden esa nobleza para subyugarnos, para arrebatarnos la facultad de pensar por nosotros mismos. Podría decirse que nos quieren sometidos a sus dictados, perfectamente alineados, como fósiles, en una sociedad automatizada capaz únicamente de moverse a la orden del control remoto que ellos manipulan. Quieren pensar por nosotros; que no vayamos más allá de donde ellos determinen. Quieren imponernos la moda; modificarnos las costumbres; decirnos lo que está bien, y lo que está mal. La verdad revelada, impuesta; asumida.
El papel de los medios de comunicación privados será el que la junta de accionistas correspondiente quiera que sea, pero ello no impide que se le pueda demandar transparencia, en el sentido de “confesar” sus intenciones y predilecciones políticas. Jugar con las palabras para enmascarar su posicionamiento ideológico, resulta detestable.
Por otra parte sería aconsejable que, tanto en los medios privados como en los de titularidad pública, su periodismo estuviera alejado de la propaganda, y separaran información de opinión. Tarea casi imposible porque en la mera selección de noticias ya se manifiesta tendencia política. De cualquier manera, los lectores, los oyentes, los consumidores de los medios, deberíamos ser exigentes y críticos sobre todo con los medios privados que nos ofrecen más confianza.
Buscando en Internet encontré interesantes las afirmaciones del columnista Pablo Antillano cuando distingue entre democracia y mediocracia. Paso a referir algunas de ellas al entender que sobrepasan todos los límites políticos y geográficos:
- En democracia, la justicia la imparten los jueces y los tribunales; en la mediocracia, son los medios los que absuelven y condenan.
-En la justicia de la democracia, el acusado tiene derecho a un defensor y es inocente hasta que se pruebe lo contrario; en la mediocracia, la imagen es acusadora, prueba y verdugo, y la condena es irreparable e inapelable.
- En la democracia los medios dicen lo que los ciudadanos piensan; en la mediocracia, los ciudadanos dicen lo que los medios piensan.
-Para la democracia, los individuos son ciudadanos; para la mediocracia, son audiencias.
- En la democracia se valoran los contenidos; en la mediocracia, los titulares.
- En la democracia la información es una cosa, la opinión es otra y la propaganda otra; en la mediocracia no hay fronteras.
Comentario relacionado:
Desbrozando noticias
Por: Júcaro | Comunicación | Comentarios (6) | Referencias (3)
Me gusta esa frontera entre democracia y mediocracia o como la queramos llamar. Y coincido 100% con lo que dices de los medios. La respuesta a este problema: medios autogestionados, sin ataduras económicas (ni públicas ni privadas) ni políticas (desde el gobierno o desde un consejo de dirección)
un saludo
Jimmy Jazz | 19-01-2006 23:09:55
La custión no es tanto las ataduras políticas como el enmascararlas; jugar con las palabras para llevarnos a donde ellos quieran. Si un medio,cualquiera, se declara abiertamente de una tendencia determinada habría que reconocerle su derecho y libertad. Cosa distinta es ese juego sucio de tratarnos como "inocentes" dispuestos a dejarnos seducir por sus trampas de titulares gruesos y contenidos fatuos.
Los medios medios públicos, en este sentido, son mástransparentes. Hasta el momento, unque algo parece estar cambiando en algunos, elmedio público ejerce de portavocía del gobierno de turno. En este sentido no sólo no engaña a nadie sino que los ciudadanos podemos forzar su cambio.
Las ataduras económicas son evidentes, igual Internet consigue cambiar algo, aunque siempre el poderoso tendrá más recursos.
Júcaro | 19-01-2006 23:37:29
Te hago un homenaje aquí.
Saludos.
The happy butcher | 20-01-2006 11:38:13
Hace ya tiempo, comentando este tema con unos periodistas (en plan sincero), me confesaron que el fin de los periodicos era ganar dinero y el de los periodistas tener contento al director, que generalmente desearía no sólo ser el cuarto poder sino el único.
Por otra parte la manipulación es casi imposible de evitar e incluso distinguir para la gente común y su eficiencia esta archidemostrada en el mundo de la publicidad e incluso enunciada "SOLO LO APARANTE ES LO REAL". La verdad no se abre camino por si misma(me decia un amigo: ve por la senda del bien que la del mal tiene un atasco de cojones), ya que en general se ha perdido la capacidad critica (si alguna vez la hemos tenido) y se confunde el continente con el contenido, el simbolo con lo simbolizado, y la mayoría , perdidos en el maremagnun de tanta información interesada, prefieren la comida digerida y es la que compran. De todas formas el follón que tiene organizado la derecha mediatica y lo que nos espera tras el "Concilio de Toledo" es una buena señal para distinguir los avances progresista, si estamos de acuerdo con el comentario de D. Quijote al atribulado Sancho: "ladran luego..."
ELVIZCA | 20-01-2006 11:46:54
Júcaro, me parece que generalizas y estimas que todos los individuos somos gilipollas. Entiendo que desde la más tierna infancia con la Editorial Santillana, hasta la edad madura con El País, los guiñoles del plus y ahora la Cuatro haya varias generaciones de españoles descerebradas por Polanco en su propio beneficio, pero existe la posibilidad de tener juicio propio (te lo digo con conocimiento de causa porque yo fui uno de esos descerebrados, pero se cura leyendo otras cosas). Hay ilustres "progresistas" que se jactan en internet de haber manipulado a una generación entera con La Bola de Cristal y no sólo no se les cae la cara de vergüenza sino que se sienten muy orgullosos de haber manipulado a niños con El capital de Marx.
Lo malo de pertenecer a una secta es que no os dais cuenta de ello, os miráis por la mañana en el espejo y os consideráis los buenos de todas las películas y El patrón haciéndose de oro a vuestra costa. Infelices.
john galt | 20-01-2006 12:42:37
Alguien (The happy butcher), me sugiere un enlace bajo el sospechoso señuelo de un homenaje; siempre me recomendaron atención con las palabras, con el lenguaje. Y en esas continúo.
ELVIZCA escribe algo que suscribo. Siempre es preciso estar alerta; no perder la capacidad de pensar por uno mismo. Por eso, john galt, no estimo que seamos “gilipollas” simplemente considero que desde el poder, sea político, mediático o simplemente comercial, nos quieren de una determinada manera y pretenden moldearnos a sus intereses. Precisamente para evitar esto es preciso ser crítico y especialmente con aquellos medios y políticos que nos son más cercanos.
Sobre secta y sectarismo es elocuente su exposición; sin comentarios.
Júcaro | 20-01-2006 19:48:00
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