Sábado, 10 de diciembre de 2005
Cuando escribo siete bombas, por su potencia y daño causado, tendría que haber puesto artefactos o petardos; y más que libro, portada de periódico. Porque nunca antes, con tan escasa pirotecnia, consiguió mayor propaganda la banda terrorista. Cuando se celebraba el Día de la Constitución, esa que muchos califican de la concordia y que, entre otras cosas sirve para apropiársela en exclusividad o arrojársela, título a título y artículo a artículo con prólogo, disposiciones adicionales y transitorias incluidas, los unos sobre los otros; cuando todos pensábamos que el tema terrorista estaba fuera de las disputas partidistas; entonces, irrumpe ETA y pasa a ocupar el primer plano de la actualidad política gracias a las miserias electorales de algunos y al oficio de palmeros de otros consiguiendo, una vez más, ser el centro de atención y disputa para regocijo de unos y estupor de otros.
Importante labor en este desvarío la realizada por cierto diario de la mañana que suele recrearse en la inmundicia, con frecuencia diaria, dedicándole lugar preferente en su portada y un editorial al líder de la ilegalizada Batasuna para promocionar su libro "Mañana, Euskal Herria-Entrevista con Arnaldo Otegi" y de paso golpear a Zapatero que es de lo que se trata. Ya quisieran portadas escritores consagrados para promoción de sus publicaciones; nunca antes un libro mereció tanto espacio en portada ¿alguno mereció una portada?
Ni que decir tiene que a continuación aparece el señor Acebes para dar por buenas la lectura que, el palmero de Carabaña realiza del libro de Otegi. El mismo Arnaldo Otegi que el día 11-M recibió el calificativo de miserable por tener la osadía de negar la autoría de ETA en aquel monstruoso atentado.
Cuando por una acción como ésta se vierte tanta sinrazón, ya podemos intuir que dirán, unos y titularán otros, cuando la banda terrorista vuelva a matar.
Si los megáfonos de la propaganda y del pimpampum callaran por un tiempo o si el periodismo de partido se identificara como tal, el ciudadano tendería a pensar por sí mismo. Pero hay un problema; el ciudadano puede pensar que los que matan son asesinos y terroristas, quienes utilizan el terrorismo para conseguir sus objetivos o como arma contra el adversario político.
Por: Júcaro | Terrorismo | Comentarios (0) | Referencias (0)