Martes, 29 de noviembre de 2005
¿Qué sucedió para que el Partido Popular dejara de buscar el centro? Aparte de hacerlo cuando dejó de necesitar el apoyo nacionalista, algo debió ocurrir para virar de forma tan llamativa. Su líder, Aznar, aunó todas las tendencias que se agrupaban en el partido y ese fue su primer triunfo y su primer fracaso al no permitir movimiento alguno, de tal manera que el partido y él fueron, siguen siendo, la misma cosa.
En la gestión de gobierno, en vez de resaltar sus aciertos, el PP se enrocó en sus propios fallos negándose a reconocer el más mínimo error y señalando a la oposición con desdén y mal tono. Cuando llegó la hora del relevo indicó con el dedo al sucesor y ese fue otro error.
Al perder las elecciones muchos pensaron que reivindicaría otra vez el centro político, sobre todo para hacerse con el sector del electorado que según los expertos deciden los comicios y arrebatárselo al PSOE, sin embargo no es así y afianza día a día su deriva.
A veces pienso que los partidos políticos reaccionan como lo hacen las personas. Así, ante una gran contrariedad, los hay que abusan de su autoestima para sobreponerse y no caer en una profunda depresión. Ocurre, sin embargo, que darse placer a si mismo y exaltar sus propias convicciones conduce al aislamiento; a estar encantado consigo mismo. Esta actitud se convierte entonces en simple narcisismo digno de un intelecto incapaz, acaso enfermo.
Los dirigentes del Partido Popular se miran demasiado al espejo y se preguntan cómo siendo tan buenos, eficaces y responsables, perdieron el gobierno. Se miran y lo que ven no le gusta; por ello ocultan sus miserias entre desprecios y obscenidades democráticas. Entonces vuelven a mirarse; hablan de sí mismos, para sí mismos, para los suyos, pretendiendo mantener prietas las filas por si se adelantaran las elecciones. Entonces, vuelven al insulto y la descalificación más altisonante para hacerse oir.
Los dirigentes del Partido Popular no se cansan de mirar el espejo que ellos mismos enturbian, acaso para no ver la cruel realidad.
Por: Júcaro | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)