Lunes, 28 de noviembre de 2005
Éste era el título de un disco de la banda norteamericana Jefferson Starship, pero no se trata ahora de eso. Es simplemente cuestión de legalidad, de respeto al derecho internacional y de poner al descubierto la catadura moral de quienes bombardean, invaden y asesinan en nombre de la libertad y los derechos humanos.
Moratinos aceptó en el Congreso de los Diputados las explicaciones de EEUU sobre el uso de aeropuertos por parte de la CIA y anunció que se reforzará los controles del interior. Igualmente sentenció que “ningún método ilícito ha contado ni contará nunca con la connivencia del Gobierno”. Pero el problema es de credibilidad; se encienden todas las alarmas cuando conocemos el vuelo de Guantánamo a Bucarest y no se aportan argumentos que lo expliquen. El Gobierno, de un tiempo a esta parte, intenta que las relaciones con EEUU sean más fluidas. Probablemente sea lo políticamente correcto pero en el famoso “no nos falles” había toda una declaración de principios que pasa, entre otras cosas, por no comulgar con todas las ruedas de molinos, las “made in USA” incluidas. El respeto, la dignidad y los derechos humanos siempre los situaremos por encima de intereses estratégicos.
En la defensa de los derechos humanos y en el respeto a las leyes internacionales nuestro Gobierno tiene que situarse en primera línea por mucho que moleste a Bush y a la administración republicana. No se trata de mantener una postura antiamericana, simplemente hay que ser inflexible ante cualquier violación de los derechos humanos y del derecho internacional.
EEUU se dice que es un país amigo; como amigos, démosle el mismo trato que ellos dispensan a sus amigos. Tratemos los aviones americanos que aterrizan en aeropuertos españoles con el mismo rasero, ni más ni menos, con que son tratados los aviones y los pasajeros que, procedente de España, aterrizan en suelo norteamericano.
En definitiva, no se trata de golpear al imperio. Una actitud vigilante en defensa de ciertos valores debería entenderse como una ayuda al pueblo norteamericano para poner al descubierto la calidad humana de sus gobernantes. La Jefferson Starship cantaba “Golpes contra el Imperio” y lo hicieron envueltos en la bandera norteamiricana para significar que nadie tendría que apropiarse de ella.
Por: Júcaro | Terrorismo | Comentarios (0) | Referencias (0)