Martes, 15 de noviembre de 2005
Hace tiempo la jerarquía eclesiástica paseaba bajo palio al innombrable. Con el advenimiento de la democracia los representantes que elegimos democráticamente, ya no son paseados de tal guisa (lo que se agradece) e incluso cuando los que gobiernan, por voluntad popular, son socialistas les montan manifestaciones y desde los púlpitos eclesiales animan contra sus políticas.
En la década de los ochenta divorcio y aborto, entre otros, fueron utilizados por algunos obispos y portavoces para usar un lenguaje apocalíptico y de cruzada. Ahora vuelven a ser beligerantes y animan a sus fieles a coger los palos de las pancartas contra el Gobierno.
La jerarquía eclesiástica tiene derecho a proceder como entienda aunque no comprendo por qué razón si son tan contrarios al aborto y al divorcio en los años del gobierno del Partido Popular, partido más afín a sus credos eso al menos dicen, nunca hicieron llamamientos a movilizaciones para cambios legislativos en estas materias; si son tan fieles al Papa de Roma por qué cuando Juan Pablo II condenaba la guerra de Irak, estos obispos pancarteros, no salieron a la calle junto a tantos españoles.
Por: Júcaro | Sociedad | Comentarios (0) | Referencias (0)