Miércoles, 09 de noviembre de 2005
El seguimiento de las sesiones celebradas en el Senado producen tristeza. La imagen ofrecida es la de presidentes autonómicos convertidos en portavoces de sus respectivos partidos políticos; absurdo cuando, tras la intervenión de los presidentes, estaba prevista la de los portavoces de los distintos grupos políticos.
España y su configuración territorial interesaban menos que el Estatut y todo lo que ello conlleva. Una vez más se escenificó la utilización del Estatut y de Cataluña como armas de confrontación con el Gobierno y muy especialmente contra su actual presidente. España no se rompe y cuando el Partido Popular encuentre otro tema para descalificar tendremos que recordarle a esta derecha altiva que todavía no se han cumplido su apocalipsis separadora.
Ha resultado evidente que no se desea modificar el Senado, ni hacer de él la verdadera cámara de las autonomías. Eso ya no cuela aunque alguno vuelva a las andadas en los mítines. No es posible una reforma del Senado si las dos fuerzas políticas más representadas no quieren ponerse de acuerdo. Pero si ponemos la responsabilidad de este nuevo aplazamiento en el grupo mayoritario o en el minoritario es una pregunta que cada persona, interesada en estos asuntos, debe responderse. Simplemente se constata que han venido con la estrategia aprendida y han actuado más como hombres o mujeres de partidos que como presidentes de sus respectivas entidades territoriales. Alguien incluso tuvo una intervención muy jugosa en clave interna pero cometió el error de hacerlo en el marco inapropiado. Como colofón Mariano Rajoy ha vuelto a demostrar su cortesía parlamentaria convocando una rueda de prensa en el Senado mientras intervenía el Presidente Zapatero; ¿contraprogramación o buenas maneras?
Por: Júcaro | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)