Sábado, 05 de noviembre de 2005
Desde que un colaborador de ETA fuera encontrado ahorcado en su celda de la cárcel de Soria se han venido sucediendo distintos disturbios; otro recluso, del mismo centro penitenciario y condenado por asuntos que nada tienen que ver con el terrorismo, también apareció ahorcado. En principio se descarta relación entre ambos sucesos; ambos fueron hayados solos en sus respectivas celdas.
La Dirección General de Instituciones Penitenciarias abrió inmediatamente sendas investigaciones para aclarar lo sucedido y el denominado entorno etarra concluyó todas sus investigaciones en un abrir y cerrar de ojos; ya encontró responsables de la muerte del colaborador y, de manera inmediata y urgente, convocaron concentraciones ante las sedes socialistas de Pamplona, las tres capitales vascas y la convocatoria se propagó a otras localidades.
Adolfo García era hasta hace unas horas uno de los dos concejales del PSE en Elorrio; acostumbrado a la presión del entorno etarra no ha podido, sin embargo aguantar más. Las calles del pueblo vizcaíno fueron pintadas para responsabilizar al PSE y al humilde concejal de la muerte del colaborador. Adolfo, cansado, ha presentado la dimisión.
El colaborador etarra tenía derecho a realizar su último acto de cobardía suicidándose; el otro preso también. Lo dicho; Pavlov no hubiera necesitado perros.
Por: Júcaro | Terrorismo | Comentarios (0) | Referencias (0)