Viernes, 04 de noviembre de 2005
La nueva ley educativa resolvió ayer el primer escollo parlamentario. Tendrían, nuestros señores diputados, que usar el ingenio, si lo tienen, y la inteligencia, si no les falta, para construir un texto legal que perdurara más allá de posibles alternancias en Moncloa.
Ayer Ana Pastor, como antesdeayer Mariano Rajoy, volvió al catastrofismo fragmentario en sede parlamentaria: “La LOE permite la ruptura de la educación en 17 sistemas, en sintonía con el proyecto de Estatut”. Como ya sabemos que eso de la ruptura es mema estrategia, en el debate Rajoy dedicó más esfuerzos a criticar a Zapatero que en defender la unidad de lo que afirman se rompe, lo mejor será, demostrada esta falsedad argumental, no jugar a lo que quieran estos jurásicos.
El asunto disciplinario es otra de las banderas de enganche. Al final de la segunda legislatura de los populares en el gobierno, aprobaron su ley. Tuvieron tiempo, pero esperaron al último tramo legislativo para votar cientos de enmiendas en escasos minutos y escenificar uno de los momentos “ilustres” del parlamentarismo español.
La LOCE, que esta era la propuesta legal de los populares, se fundamentaba en corregir los aspectos que la LOGSE había establecido en el sistema educativo español. Así, conceptos como esfuerzo y disciplina fueron resaltados para contraponerlos a indisciplina y vagancia que según el Partido Popular la ley anterior había inoculado, amén de todo un entramado de artículos en beneficio de la enseñanza privada y de desmontaje de la participación democrática en los órganos de decisión.
De los evidentes conflictos disciplinarios en las aulas culpan los populares a la LOGSE, ellos pudieron actuar en su primera legislatura, pero no lo hicieron; pudieron arbitrar fórmulas para poner en valor tanto la disciplina como el esfuerzo, otro término ensalzado demagógicamente hasta el ridículo, pero tampoco lo hicieron; era más cómo gobernar “amarrados” al freno psoeísta y manipular como si no fueran ellos los que gobernaran. Particularmente pienso que las escuelas y los institutos son reflejos de la sociedad y que no hay ley alguna que por decreto la suprima; todo es más complejo.
Cuando los populares hablan de indisciplina puede uno preguntarse si Manuel Marín ejerce de maestro y la bancada popular de alumnos. Porque hablando de educación y respeto, difícil lo tiene Rajoy con su actitud de ausentarse e ignorar a la representación de una parte del estado español.
Por: Júcaro | General | Comentarios (0) | Referencias (0)