Miércoles, 02 de noviembre de 2005
Ya no quedan paraísos, salvo los fiscales. Aunque pudieran serlo, no son islas exóticas sino refugios de nuevos piratas y espacios donde grandes empresas, bancos o personas, inmensamente ricas, buscan blanquear sus fortunas y evitar el pago de impuestos.
Los efectos perniciosos de estos paraísos, sobre el sistema financiero mundial y las haciendas estatales, son evidentes. Sin embargo no se avanza en su control y erradicación. Algunos informes calculan que cerca de la mitad del comercio mundial pasa por estas jurisdicciones al objeto de evitar el peaje impositivo correspondiente. La permisividad para con esta situación podría calificarse, cuanto menos, de socialmente destructiva y profundamente insolidaria. Sin embargo esas mismas empresas, esos mismos bancos, esos mismos capitalistas, los que desplazan sus fortunas hacía estos “paraísos”, hacen y publicitan donativos cuantiosos, presiden o financian actividades benéficas y humanitarias a la vez que hacen discursos hermosos para acabar con la pobreza en el mundo.
Por: Júcaro | General | Comentarios (0) | Referencias (0)