Lunes, 31 de octubre de 2005
El príncipe Felipe ha sido padre; la corona ya tiene heredera. Nosotros heredamos la monarquía del franquismo; acaso fuera lo más útil, los ruidos de sables siempre parecían cercanos. Luego la Constitución nos la insertó en su articulado; nos preguntaron si queríamos democracia y un Estado de Derecho, que no era poco. El precio; eludir la disyuntiva monarquía o república.
Tengo dificultades para justificar la vigencia de la Jefatura del Estado de forma impuesta; anacronismo, foto fija, lastre del pasado. Sin embargo no me impide valorar positivamente la labor del actual rey. Ha nacido la heredera de la corona y, conociendo el panorama, puede que sea saludable dejar de comprar la prensa, de oír la radio o ver la televisión ante la avalancha que se nos viene encima.
No me conmueve el acontecimiento; felicidades a los padres. Los que si están algo preocupados son los monárquicos más ultramontanos y PePeros más crepusculares; unos por no aceptar que la corona sea para la hija de una simple periodista (¿degeneración de la estirpe?) y otros porque el acontecimiento, y la consiguiente presentación en sociedad, pueden hacer desviar la atención, rebajar la crispación; y eso, ni estaba previsto, ni les interesa.
Por: Júcaro | General | Comentarios (0) | Referencias (0)