Viernes, 21 de octubre de 2005
O de cómo las obsesiones nos juegan malas pasadas.
Este verano buscando aparcamiento cerca de una playa gaditana, estacioné junto a un coche que tenía un parasol con el siguiente lema; POLANCO; TODO Y MUCHO MÁS. El amigo que me acompañaba, que no es de estas tierras y era la primera vez que las visitaba, me arengó ácidamente. Debo precisar que éste no es que sea de derechas, que lo es, sino que sobre todo es “antipolanquista”; afirma que, en las últimas elecciones, votó PSOE para castigar al Partido Popular por permitir la absorción de Vía Digital por el Digital+ del Sr. Polanco.
De nada sirvieron mis intentos de contrarrestar sus palabras; no escuchaba. Se mostraba irritadísimo y me repetía lo del monopolio mediático y la sumisión de los políticos al todo poderoso empresario. Reiteraba airadamente los lugares comunes y los tópicos de tan peculiar monopolio. Tal era su violencia verbal que decidí hacer oídos sordos y zambullirme en el mar.
Así las cosas, al día siguiente, lo llevé a las instalaciones de una empresa que se dedica especialmente a la madera. Mi amigo al ver que el rótulo en la entrada coincidía con el del parasol, comprendió rápidamente, esbozó una sonrisa y pagó los aperitivos del día.
Por: Júcaro | Comunicación | Comentarios (1) | Referencias (2)
URL para referencias o trackbacks
TONTO ELQUE LO LEA | 2006-01-20 19:38:16
[...] que a un amigo, este último verano, y su obsesión por Polanco
Por: jucaro | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Comentarios
Comentar
Nombre
[...]
tONTO EL QUE LO LEA | 2006-01-20 19:41:15
[...] no te ocurra lo mismo que a un amigo, este último verano, y su obsesión por Polanco
Por: jucaro | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
Comentarios
Comentar
N [...]