Miércoles, 19 de octubre de 2005
¡Cállate ya!, espetó un senador al Presidente del Gobierno mientras ésta hacia uso de la palabra; le faltó al ínclito senador esgrimir un arma, disparar al techo y gritar aquello de: ¡al suelo, coño!, como un vulgar un golpista.
El Senado, vilipendiado por un senador que pertenece al partido que suele apropiarse de la Constitución. El Presidente mandado callar en la Cámara de representación territorial, por una voz cobarde que pretendía ser anónima como quien en la barra de un bar suelta un insulto y mira para otro lado. No hay sitio adecuado para el desplante pero si un lugar está reservado para la palabra ese, sin duda, lo encontramos en las Cortes Generales.
Algunos están empeñados, antes con el llamado “plan Ibarretxe” ahora con lo del estatut, en propagar la idea de rotura, balcanización y fragmentación de España. Lo hacen sabiendo que sus argumentos no se sostienen sino desde la visceralidad y subjetividad más radical; piensan que cosechan votos y que desgastan al gobierno, principalmente a Zapatero que es el objetivo primero, Pero en realidad algún día tanta inquina puede volverse contra estos agitadores que pululan por todas partes con el asentimiento o el beneplácito del Partido Popular y de algunos poderes fácticos muy próximos y conservadores. Ayer fue en el Pleno del Ayuntamiento de Getafe, hoy en el Senado, mañana ya lo sabremos.
Por: Júcaro | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)