Lunes, 19 de septiembre de 2005
Alemania celebró sus elecciones pero no escribiré sobre los resultados ni sobre las consecuencias electorales de las mismas más allá de constatar el tirón electoral de Gerhard Schröder. Simplemente deseo dejar por escrito de mi admiración por este país ejemplar.
El esfuerzo de solidaridad alemán ha sido constante en muchos años. Tras la destrucción física y moral que supuso la II Guerra Mundial, este pueblo supo levantarse hasta convertirse en un país de referencia, ejemplo del estado del bienestar y una de las principales locomotoras europeas. En España sabemos de su solidaridad.
El último ejemplo que nos ha ofrecido es el de la reunificación aunque traiga de cabeza a muchos alemanes. El esfuerzo es tan descomunal que la economía se resiente de tal manera que los partidos políticos, en la campaña electoral recién terminada, han optado por no tocar mucho este tema. Hace unos días El País se hacía eco de un reportaje publicado por el semanario Der Spiengel que bajo el título de “El alarido del Este” se cuestionaba el silencio de los partidos sobre esta cuestión.
La diferencia entre la Alemania del Este y Oeste era tan grande cuando se inició este proceso de unificación que no parece suficiente el esfuerzo realizado y que se precisarán algunos años más para equiparación real de las dos partes, con el riesgo consiguiente para la otrora todopoderosa economía alemana. Hay que tener en cuenta que, mientras se hace frente a este proceso, los alemanes continúan aportando a la Unión Europea, para que países como España reciban cuantiosos fondos.
Por: Júcaro | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)