Miércoles, 31 de agosto de 2005
Cuando se escriba la historia del periodismo español, Iñaki Gabilondo ocupará un lugar destacado en ella. Cuando se estudien las mejores entrevistas televisivas se recordará la que le realizó a Felipe González en TVE allá por 1995. Cuando se haga referencia a listados de audiencia el programa “Hoy por hoy”, que dirigía desde 1986 en la SER, ocupará el primer puesto sin discusión.
Cuando el trabajo me lo permite suelo rastrear el dial de la radio. Escucho, comparo, y ese ejercicio me ayuda a reflexionar y a tener una panorámica de la España que aparece en los medios de comunicación; de la realidad que nos radian las distintas emisoras. Al final siempre vuelvo a la SER y muy especialmente de lunes a viernes, a primera hora de la mañana, para encontrar la ecuanimidad, la serenidad y la invitación a pensar por nosotros mismos; al final siempre vuelvo a Gabilondo.
Sinceramente nunca entendí los furibundos ataques contra este hombre de verbo fácil, sereno e inteligente. Evidentemente comprendo que no se compartan sus ideas, que se discrepe de su opiniones pero el fanatismo y la visceralidad de quienes les atacan nunca lo pude entender. Los últimos datos del Estudio General de Medios (EGM) pueden dar la pista del motivo principal de tanta inquina hacia este periodista. Resulta que su programa “Hoy por hoy” alcazaba más oyentes (2.980.000) que toda la programación de la COPE (2.265.000) o que toda la programación de ONDA CERO.
La pista, evidentemente, no es otra que algo tan español como la envidia.
El locutor de radio más exitoso se marcha a la tele. Supongo que es una opción valiente, sobre todo cuando “la imagen social de la tele está muy desprestigiada” como afirma Ignacio Ramonet hoy en la Voz de Galicia. Abandonar el liderazgo indiscutible tanto de él, como de su programa y de la propia Cadena Ser por una aventura en una televisión nueva (Canal 4, Quatro), que tendrá que competir con otras cadenas que ya tienen una audiencia bastante consolidada y hacerlo cuando la pantalla del ordenador parece ir ganando terreno en detrimento de la televisiva pone de manifiesto el carácter de éste periodista.
Si la envidia se dice que es algo muy español, el emprender nuevas aventuras, en este año del cuatrocientos aniversario, parece que también lo es.
Por: Júcaro | Comunicación | Comentarios (0) | Referencias (0)