Viernes, 26 de agosto de 2005
Supongo que el gremio periodístico no es distintos a los demás. Al igual que otros colectivos, el periodístico, ha sucumbido al dinero y la fama; se ha endiosado ante la ostentación de un supuesto poder. El talento es sustituido por la osadía y el rencor; un egotismo enfermizo parece instalado definitivamente. Abunda la mediocridad, la envidia entre medios de comunicación y entre periodistas y, para colmo de males, parece haber entrado en una fase onanísta insoportable. Tradicionalmente el periodismo trasladaba noticias políticas, económicas, deportivas, sociales etc. Pero cada vez es más evidente que ya no se conforma con informar de cuantas noticias se van sucediendo, con hacer su particular interpretación de las mismas; periódicos y periodistas, quieren ser la noticia y los protagonistas de la misma; en ese intento, son osados hasta la náusea.
Escribo con cierto grado de desengaño, tal vez porque este verano, antes también, pero especialmente este verano, hemos visto y leído mucho esperpento periodístico. Aludiré a dos medios escritos y de tirada nacional y suficiente popularidad para ilustrar este comentario, pero no son los únicos.
En la portada del 24 de agosto del diario ABC se podía leer: “La policía investiga un manuscrito enviado a ABC en nombre de Al Qaída con amenazas al Vaticano” -Como no teníamos bastante con las piscina del el director de El Mundo, cuyos avatares fueron llevados a primera página con reiteración y egolatría impúdica, ahora es ABC, un periódico que siempre considerado bastante serio, el que cae en el mismo error. Aunque ningún otro periódico otorgó relevancia a esta noticia como para llevarla a primera página, el periódico conservador lo hace sin recato alguno, sin el contraste suficiente y necesario que toda noticia requiere, de manera especial si se lleva a la portada y en letra gruesa y es referente a un tema tan delicado como el del terrorismo internacional. La noticia es espectacular no porque el manuscrito fuera enviado a ABC, su relevancia viene dada por la relación que se establece, que pretendía establecer, entre Al Qaída y el Vaticano. Daría para mucho dicho titular, pero como ya se sabe que la noticia es falsa y el supuesto terrorista instigador un farsante, mejor no especular con ella. Pero lo que me ha indignado más es que al día siguiente, la noticia que merecía los principales titulares y el lugar preferente, es relegada a la página 16 y sin explicación mínima del asunto.
El periodismo es cierto que siempre adoleció de ciertas virtudes, pero con el paso del tiempo mantiene muchos de sus vicios. En cualquier época de la historia del periodismo estas situaciones se han repetido mil veces. Al escribir me viene la memoria la novela ¡Noticia bomba! , la novela de Evelyn Waugh que escrita en 1938 desmitifica la figura del periodista de la época. Mucho ha cambiado la labor del periodismo desde entonces, pero no me resisto a concluir sin reproducir un diálogo entre dos protagonistas de la misma y que nos ilustra sobre cómo ciertos modos de proceder no son nuevos en el periodismo actual:
- ¿Dónde está eso?
- En una ciudad llamada Laku.
- Imposible. Bannister me dijo que esta ciudad no existe.
- Pero ahora ya ha empezado a existir. En este mismo momento ha aparecido en grandes carateres y a toda plana en la primera página del Daily Brute.
Por: Júcaro | Comunicación | Comentarios (0) | Referencias (0)